27 de Noviembre de 1820. EL HISTÓRICO ABRAZO DE BOLÍVAR Y MORILLO ¿JURAMENTO ENTRE MASONES?

El 27 de noviembre se cumple un aniversario más de un hecho relevante en la gesta emancipadora de Venezuela, que marcó un hito en el movimiento de independencia, con la firma del llamado ABRAZO DE SANTA ANA, título que se le dio al místico encuentro en el pueblo de Santa Ana, Estado Trujillo, entre los dos máximos líderes que comandaban los ejércitos en pugna.

Muchas han sido las versiones acerca de las razones que motivaron al general realista Pablo Morillo a promover un armisticio y la regularización de una guerra que, de una u otra forma, él mismo había convertido en una carnicería humana jamás conocida, plasmada en macabros relatos de sus autores, como el testimonio al que se refiere el historiador Augusto Mijares en su obra El Libertador, cuando cita en ella a Andrés Revesz, (Biografía de Morillo, Madrid) en cuanto al sitio que por varios días mantuvo el General realista a Cartagena de Indias, descrito por el Capitán español, Rafael Sevilla:…”Hombres y mujeres, vivos retratos de la muerte, se agarraban a las paredes para andar sin caerse, tal era el hambre horrible que habían sufrido”…”lo primero que dispuso el General Morillo fue que se abriese una gran zanja y se enterraran en ella aquellos montones de cadáveres que infectaban la población. Muchas carretadas llenas de ellos se sacaron de las casas,…”

Así como estas actuaciones, muchas otras fueron realizadas por “El Pacificador” Morillo, título con el que arribó a Venezuela en abril de 1815, con la expedición más grande organizada por España fuera de sus fronteras, contando con un ejército de más de 15.000 hombres con artillería pesada y liviana,  y un sin número de pertrechos militares con la misión primordial de pacificar a los rebeldes desaliñados que llevaban años luchando contra las tropas realistas.

Para la fecha del mencionado abrazo, lleva Morillo cinco años estableciendo encarnizadas batallas sin dar ni pedir cuartel, y fue en una de ellas precisamente en donde salió gravemente herido, producto de una lanza que lo clavó en la silla del caballo. El mismo general lo refiere en una carta a la Metrópoli con las siguientes palabras: “me hallo atravesado de un lanzazo que recibí en el momento crítico de carga a los enemigos…mi herida es sumamente considerable por el estrago que causó la lanza en las dos bocas que abrió al entrar y al salir…” (Andrés Revesz, Biografía de Morillo).

Cabe destacar que de esa herida no pudo recuperarse plenamente, por lo que tiempo después hubo de regresar a España. Es de observar, que para la fecha del encuentro, ya se habían producido durante años muchos enfrentamientos y batallas, que influyeron en el ánimo del general realista y su famoso ejército, que no estaba en las mismas condiciones de poderío asimétrico con el que arribó. Inclusive, su opinión acerca de nuestros patriotas ya no era la misma, ya no los subestimaba. Cita Rufino Blanco Fombona (Bolívar), que el español refiriéndose a Bolívar lo calificó de “Alma Indomable, a la que basta un triunfo, por más pequeño, para adueñarse de 500 leguas del territorio…“Bolívar es menos peligroso vencedor, que vencido”…

Igualmente, Morillo también tuvo expresiones de admiración a otros próceres y a sus hombres, como la escrita al Rey Fernando VII: ”Páez y sus hombres son como un bosque de lanzas al galope imposible de detener…” “Dadme cien mil  llaneros y me paseo Europa en nombre del Rey de España”. Ciertamente, es conocido que los Lanceros de Páez poseían esa “arma artesanal” que medían dos metros de largo, lo cual hacía prácticamente imposible alcanzar con bayonetas y espadas. De igual forma, existen relatos de la época que afirmaban que cuando un lancero era derribado, era auxiliado por otro para subirlo al caballo y convertirse en dobles atacantes, curiosamente al igual que los antiguos Templarios.

Lógicamente, todas estas circunstancias fueron mermando el ánimo del general español, quien en ocasión de recibir en julio de 1820 instrucciones de Fernando VII para que iniciara conversaciones con los patriotas para llegar a algunos acuerdos, consideró en primera instancia que era una locura, opinando que hacerlo, era en su opinión, una humillación (José Domingo Díaz, Recuerdos). Lo cierto es que llegó el mes de noviembre y El Pacificador concretó a través de un plenipotenciario, algunos acuerdos de armisticio y regularización de la guerra con el Libertador, promoviendo además una reunión, la cual se efectuó el día de 27 de ese mismo mes.

En cuanto a la misma, numerosos fueron los testimonios relacionados con ella, siendo  de singular interés, la impresión que se llevó el General español cuando vio acercarse al Libertador, exclamando a sus edecanes: ¿Cómo, aquel hombre pequeño de levita azul, con gorro de campaña que monta en una mula, es Bolívar? (José Campos, Bolívar). Así las cosas, las frases y expresiones diversas de los actores principales de tan sublime encuentro, quedaron plasmadas en distintas cartas y misivas  como la que envió Morillo a enviada a un oficial español: ”acabo de llegar del pueblo de Santa Ana, donde pasé uno de los días más alegres de mi vida, en compañía de Bolívar”. Más adelante apunta: “No podría usted persuadirme de lo interesante que fue esa entrevista, ni la cordialidad y amor que en ella reinó”.

Por otra parte, Bolívar le escribió al General Santander con los siguientes términos “para conmemorar el primer abrazo entre mi persona y Morillo, éste ordenó que se levantara una pirámide para que los hombres recordasen el primer día de la amistad de españoles y colombianos, la cual respetarán eternamente (Gil Fortoul, Historia Contemporánea de Venezuela, Tomo I). Así, el General La Torre expresaba entusiasmado: Pertenezco a Colombia y los colombianos me han de recibir como hermano… Brindo por los colombianos y españoles que unidos marchan hasta los infiernos si es necesario, contra los déspotas y tiranos”

Analizando todos estos hechos y expresiones cargadas emocionalmente en  metamensajes, realmente no podrían estar mejor representados tales sentimientos de fraternidad entre aquellos hombres que se llamaron y reconocieron como hermanos, si no es en una pirámide, símbolo excelso de la trilogía perfecta del triángulo de la armonía, de la sabiduría y de la perfección. La figura geométrica por excelencia que desde la antigüedad ha expresado iniciáticamente a  la conciencia. Una representación física que unía a tres puntos simbólicos de libertad, igualdad y fraternidad, que Bolívar y Morillo juraron respetar.

A este respecto, cita el historiador Rufino Banco Fombona: “Es posible que para muchas personas resultase irrelevante el tipo de monumento erigido para conmemorar eternamente ese abrazo fraternal, pero para esos dos obreros de paz que estaban uniendo voluntades para la construcción de ese nuevo mundo, la pirámide simbolizaba mucho”.

Asimismo, una carta enviada al Libertador por el propio Morillo refería: “Con mucha satisfacción he recibido, mi estimado amigo, las primeras letras confidenciales y amistosas que usted se ha servido dirigirme con el amable teniente Arjona…bien merece este monumento sea tallado sobre una mole de diamante y esmaltado con jacintos y rubíes, pero está construido en nuestros corazones”

Tales palabras confirmaban una unión entre aquellos generales que trascendía lo tangible, representando la grandeza que significó para ambos líderes erigir una pirámide para sellar una hermandad en la que la libertad, la igualdad y la fraternidad serían el lazo que los uniría.

Pocos han sido los episodios similares en el mundo en el que se presenten circunstancias como las del abrazo entre Bolívar y Morillo en Santa Ana, pero que para un Iniciado no le es extraño, porque en cada uno de ellos siempre habrá espacio para sellar fraternidades.

Esa es la misión eterna del masón, luchar por la libertad como esenia intrínseca de su vida en todas las acepciones, la igualdad de derechos del ciudadano, y la fraternidad entre todos los miembros de la sociedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *