Doctrina Masónica

“Hacer viable y siempre vigente un gremio en el ámbito social”

Para entender la doctrina masónica es menester entender primero el significado de “doctrina”.

DEFINICIÓN DE DOCTRINA:
Doctrina es el conjunto de principios, enseñanzas o instrucciones que se consideran como válidas y que pertenecen a una escuela que puede ser literaria, filosófica, política, militar o al dogma de una religión.

La doctrina se relaciona con la disciplina y con todo lo que sea objeto de enseñanza que pueda propagarse de diferentes maneras como, a través de la educación, las predicaciones, de la opinión de personas reconocidas o con autoridad, de la literatura e, incluso, por medio de las religiones.

Entonces, doctrina es la “enseñanza que se da para la instrucción de alguien” y también como “norma científica”, no tanto así “paradigma”, ya que esto implicaría la aceptación de ideas sin cuestionamiento, lo cual es ajeno a la dinámica del pensamiento masónico.

Vale decir entonces, que doctrina masónica es lo anterior, añadiéndole la importante acepción de que tal conjunto define el contenido de nuestro programa docente.

ORIGEN DE LA DOCTRINA MASÓNICA:
Nuestra doctrina se origina luego de la transición de la masonería constructora de catedrales y castillos a aquella de índole meramente intelectual y esto fue un fenómeno largo y complejo que se dio simultáneamente en varios puntos de Europa, sin ser Inglaterra epicentro exclusivo, y que en su momento condujo a la necesidad de regularidad y organización.

Es difícil establecer absolutamente el origen de la doctrina en la masonería especulativa,
precisamente por lo amplio del fenómeno desde el punto de vista geográfico, recordando también que muchos documentos no han sobrevivido a los siglos, en vista de los avatares enfrentados por la Orden en tiempos antiguos.

Igualmente, es difícil decir con total certeza que el origen de la doctrina masónica moderna data de principios del siglo XVIII ya que posiblemente existieron documentos de mayor antigüedad que fueron destruidos de forma irrecuperable en 1720. No obstante, la labor de Anderson y colaboradores es la mejor referencia disponible en cuanto a doctrina masónica en los orígenes de la masonería especulativa, ya que logró rescatar, revisar y colocar en el debido contexto histórico toda la información aún disponible y establecer un nuevo orden en cuanto a conocimiento, tradiciones y normas, aún vigente luego de casi 300 años, por lo que es apropiado considerar a las Constituciones de Anderson de 1723 como referencia del origen de la doctrina masónica especulativa moderna en nuestra jurisdicción.

PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA MASÓNICA:
La mejor manera para ilustrar los principios de la doctrina masónica la encontré en un extracto de la Declaración de Principios la Gran Logia de Chile, la cual les comparto.

“La Francmasonería es una Institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática, cuya estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico. Se ingresa a ella por medio de la iniciación. Fundada en el sentimiento de la fraternidad, constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre de todas las razas, nacionalidades y credos.

Como institución docente tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la humanidad. Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, para alcanzar la fraternidad universal del género humano. A través de sus miembros proyecta sobre la sociedad humana la acción bienhechora de los valores e ideales que sustenta.

No es una secta ni es un partido. Exalta la virtud de la tolerancia y rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo. Aleja de sus templos las discusiones de política partidista o de todo sectarismo religioso.

Sustenta los postulados de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” y, en consecuencia, propugna la justicia social y combate los privilegios y la intolerancia.

Los francmasones se reconocen entre sí como hermanos donde quiera que se encuentren. Se deben ayuda y asistencia. Tienen, además, la obligación de practicar la solidaridad humana.
En la búsqueda de la verdad y en el logro de la justicia, es deber de los francmasones mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador del hombre y de la sociedad.
Los francmasones respetan la opinión ajena y defienden la libertad de expresión. Anhelan unir a todos los hombres en la práctica de una moral universal que promueva la paz y entendimiento y elimine los prejuicios de toda índole.
Aman a su patria, respetan la ley y la autoridad legítima del país en que viven y en el que se reúnen libremente.
Los francmasones, de acuerdo con los antiguos usos y costumbres de la institución, se reconocen entre sí por medio de signos, palabras y tocamientos que se comunican tradicionalmente en Logia dentro del secreto del ceremonial. Cada francmasón es libre de dar a conocer o silenciar su condición de tal, pero le está vedado revelar la de su hermano.
Considera la orden, que el trabajo, en todas sus manifestaciones, es uno de los deberes y uno de los derechos esenciales del hombre y el medio más eficaz para el desenvolvimiento de la personalidad, contribuyendo con ello al progreso social.
Proclama al Gran Arquitecto del Universo como principio generador y como símbolo superior de su aspiración y construcción éticas. No prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción religiosa.
Las Grandes Logias se gobiernan según los principios tradicionales de la orden universal, de acuerdo con sus propias Constituciones y con los principios legales regularmente adoptados en el ejercicio y función de su soberanía.
Francmasones, Logias y Grandes Logias se empeñan constantemente en el perfeccionamiento del hombre y de la sociedad, a través del amor, la solidaridad, la justicia y la paz, para gloria del Gran Arquitecto del Universo.”

FINALIDAD DE LA DOCTRINA MASÓNICA:
La doctrina masónica se orienta en la regulación de la conducta humana no como un ideal abstracto, sino en relación con el acto que este realiza. Por ello se ha dicho por los doctrinantes, que “el contenido de la doctrina, por ser construcción humana, participa del carácter teleológico del hombre, debe por tanto adecuarse a un fin, lo mismo que al ejercicio del poder estatal.” Esta precisión sobre lo que constituye el fundamento de la doctrina masónica al regular la conducta de los miembros de la Orden, procura la convivencia pacífica entre ellos y que se asegure la conservación y supervivencia de la institución en la historia. Como en efecto ha ocurrido en todas las latitudes a partir de 1717, con la organización de la Gran Logia de Inglaterra y la divulgación de sus formas de gobierno, principios y procedimientos de las logias adscritas a ella.

Somos un gremio en extremo particular en el cual se albergan usos, costumbres, tradiciones, leyendas, alegorías que le han dado un contenido esotérico, profundamente filosófico, de clara estirpe moral y levantado en las columnas inmodificables de los principios y valores de la especie.

Surgimos a la vida logial a través de un proceso iniciático organizado para crear en el iniciado un acondicionamiento espiritual de hondo alcance en su conciencia, en el ejercicio del pensamiento libre de ataduras profanas, en la construcción de las más elevadas categorías.

Para preservar estas imágenes, escenarios y actitudes formativas del patrimonio fraternal, es menester la presencia de una norma acorde con tales postulados formativos de un ideal concreto: Hacer viable y siempre vigente un gremio en el ámbito social.

Ello lo logra una institución con la doctrina que se afianza como fuente de derecho en la costumbre, sus normas internas, la jurisprudencia que lentamente resulta en el trasegar constante de su ordenamiento jurídico, la asimilación normativa en el interior gremial, en la paz y tranquilidad de su funcionamiento regular, cotidiano y en la normalidad y respeto de sus relaciones con el Estado.

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