El enfoque masónico de la ignorancia.

El enfoque masónico de la ignorancia.

La Ignorancia como la podría ver la Masonería, no tiene que ver “sólo” con el nivel de instrucción ó educacional del hombre, ya que en el “buen sentido de la palabra”, la Ignorancia es falta de conocimiento acerca de una materia dada, general ó particular, y todos adolecemos de esto.

Para que se entienda más fácilmente: un matemático puede ignorar la Historia, un historiador puede ignorar la Medicina y un médico puede ignorar las Matemáticas; y así sucesivamente ocurre en todas las esferas del conocimiento humano.

De acuerdo a esto, los hombres más eruditos que puedan existir y hasta los que se consideran con dotes excepcionales, son ignorantes; ya que sólo conocen una “ínfima” parte del conocimiento, que la humanidad ha ido acumulando durante siglos.

Esto provoca que cuando hay un intercambio de criterios, cada cual lo hace desde su relativo universo de conocimientos e intereses propios, que pueden estar justificados ó no, dependiendo de la certeza real del origen de estos conocimientos y de la voluntad de acercarse a la Verdad en contra de sus intereses si es necesario.

Por otra parte, también son importantes dos preguntas: ¿si estos conocimientos son producto de la experiencia, del estudio serio y la práctica? ó ¿sólo es el reflejo de un conocimiento teórico, tomado de una sola fuente ó varias de dudosa credibilidad, de autores mercantiles y no de hombres de ciencia? Lo que puede conllevar a que nos convirtamos en voceros de concepciones equivocadas que no dominamos.

Por esto la Masonería cuando se refiere a la Ignorancia, no lo está haciendo sólo para la falta de instrucción ó educación, sino también lo hace para que los que “ya la tienen”, sigan estudiando e investigando; y que cuando expresemos nuestros criterios, éstos estén avalados por un verdadero conocimiento y lo más cercanos a la Verdad.

Contribuyamos a que nuestro espíritu se eleve en el camino de la Verdad, y a la vez que nuestros hermanos no tomen un camino equivocado.

¡Al hablar seamos prudentes!

¡Si no podemos afirmar, preguntemos!

¡Si no estamos seguros, hagamos propuestas para que entre todos surja la Verdad!

Todo lo dicho anteriormente no tiene como objetivo limitar a nadie para que se exprese, sino todo lo contrario para que lo haga de forma responsable y positiva.

Y cuando tratemos un tema difícil no le dejemos a medias de por vida, si no ahora, después, lo continuaremos hasta llegar a un consenso.

LA VERDAD OS HARÁ LIBRE.

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