El Interesante Pueblo Sumerio.

Los sumerios fueron considerados, hasta el descubrimiento de Göbekli Tepe, como la civilización más antigua que haya existido. Sumeria fue una región ubicada en oriente medio, precisamente en la parte sur de Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Tigris y Éufrates. Se estima que aparecieron alrededor del año 3500 a.C., luego de la Revolución Agrícola, y su imperio controló la zona hasta más o menos el 2000 a.C., cuando fueron conquistados por civilizaciones vecinas. La tradición sumeria dice que la realeza bajo del cielo en la Ciudad de Eridu y que después del Diluvio bajó nuevamente del cielo en la ciudad de Kish.

Conviene subrayar que la humanidad, le debe a los sumerios un enorme conjunto de avances que significaron una gran transformación en todos los aspectos. Este pueblo antiguo es particularmente célebre por haber inventado el primer sistema de escritura, la escritura cuneiforme, con lo que se escribieron las primeras leyes y de haber compuesto, además, el primer texto religioso-literario del que se tenga registro, el Poema de Gilgamesh. También, fueron los inventores del sistema sexagesimal, de los inicios de la medicina, las construcciones con ladrillos de adobe, los arcos arquitectónicos y la rueda.

Por su parte, el nombre Sumerio proviene de la lengua semita arcadia, quienes fueron sucesores de los sumerios en la baja Mesopotamia. se desconoce porque los Acadios llamaron a estas tierras Shumeru, ya que los sumerios, se llamaban a sí mismos sag-giga, que quiere decir “el pueblo de cabezas negras”. Sin embargo, se desconoce el origen etimológico exacto de este nombre, ya que en lengua sumeria la región se denominaba ki-en-gi: algo así como la tierra del señor del cañaveral.

Se debe agregar que, la lengua sumeria no tuvo parentesco con ninguna otra de su época, no ha existido ningún vocabulario en el mundo que se le pareciera. Era una lengua de tipo aglutinante, es decir, una palabra consta de una raíz que expresa un concepto y una partícula anexa que le da el significado. También se formaban palabras con dos raíces, por ejemplo: lu=hombre, gal=grande; lugal=hombre grande=rey.

Períodos históricos

  • Período de Uruk. Este periodo, del que se desconoce fecha, comprende desde la llegada de los sumerios a la región, hasta la fundación de la ciudad de Uruk y su gran desarrollo.
  • Período dinástico arcaico. Con la expansión de la cultura de Uruk, se dio origen a la civilización sumeria, y numerosas ciudades se fundan alrededor. Con este periodo se aumentaron Las guerras, a juzgar por la aparición de murallas alrededor de las ciudades.
  • Imperio arcadio. Bajo dominio de Sargón de Acad, las ciudades sumerias son conquistadas y unificadas en lo que se conoce como el primer gran imperio de la historia. Esto produjo un decaimiento de la cultura sumeria bajo los arcadios durante 141 años, hasta que fueran derrotados por los nómadas gutis quienes tomarían control de toda la región.
  • Renacimiento sumerio. El rey de la ciudad de Uruk, Utu-hengal, derrotó en 2100 a.C. a los gutis y reimpuso la cultura sumeria, copiando de los arcadios la idea de un gran Imperio unificado. Este reino caería bajo el asedio de los amorreos provenientes de Arabia en 2003 a.C.
  • Período de Ur III. La caída del Imperio sumerio permitió el retorno a las ciudades-estado, entre las cuales destacará Ur III como centro cultural y de desarrollo. Sin embargo, esta ciudad tampoco sobrevivirá al saqueo de los amorreos provenientes de la meseta de Irán y quienes gobernarán Babilonia desde 1792 a.C.

 

Los primeros escritos

Según fueron creciendo en tamaño las ciudades sumerias, su organización se hizo más compleja. En tal sentido, surgió la necesidad de llevar registros, por lo cual surgue la escritura. Las primeras muestras escritas del mundo se han encontrado en tablillas de arcilla en Uruk. Están fechadas en 3300 a.C. y consisten en listados y cuentas.

Al principio, la escritura se realizaba mediante pequeños dibujos; por ejemplo, la imagen simplificada de la cabeza de un buey significaba «buey». Con el tiempo estos dibujos evolucionaron y se volvieron más abstractos. Se realizaban presionando un estilo con forma de cuña, o «cuneiforme», sobre tablillas de arcilla húmeda, que luego se dejaba endurecer. También se utilizaban pequeños cilindro-sellos inscritos. Se hacían rodar sobre la arcilla húmeda para producir imágenes y texto, utilizados a menudo para sellar documentos oficiales.

El sistema de las palabras-signo se fue transformando lentamente para poder expresar también ideas más complejas. La imagen de una estrella, por ejemplo, originalmente sólo significaba «estrella»; pero después pasó a poder significar «rey» y, más tarde aún, también «alto». El sumerio fue la primera lengua en ser escrita con signos cuneiformes. No obstante, tras la conquista de Sargón de Acad, el cuneiforme se utilizó para escribir la lengua acadia.

Según iban aumentando las habilidades sumerias, se hizo importante enseñar a los jóvenes esas mismas habilidades. Al principio, los responsables de la educación de los jóvenes eran los sacerdotes del templo. No obstante, con el paso de los años las escuelas terminaron por escapar de su influencia directa. Pruebas halladas en un colegio de Ur, fechadas sobre 1800 a.C., demuestran que los alumnos aprendían a leer, a escribir y aritmética. Entre las tabillas de arcilla allí descubiertas, había algunas que contenían tablas de multiplicar. No obstante, la educación era estrictamente práctica y su intención era producir los escribas, mercaderes u hombres de negocios del futuro.

 

Orden social de los sumerios

 

La sociedad fue gobernada inicialmente por los sacerdotes, quienes administraban el culto y los asuntos legales, económicos y sociales de sus ciudades. Sin embargo, a medida que éstas crecían y que la conducción de un ejército para defenderlas de los invasores nómadas se hizo imprescindible, se abrió la puerta para la aparición de los primeros reyes militares.

El resto de los ciudadanos eran grupos heterogéneos de comerciantes y artesanos, campesinos libres que constituían la mayoría de la población, y los esclavos.

La sociedad sumeria estaba dividida en diferentes clases, con el rey, los sacerdotes y los nobles situados en la parte más alta y los esclavos en la parte más baja. Entre ambos extremos se encontraban los mercaderes, los artesanos y los granjeros. Los reyes dirigían la guerra, impartían justicia y se aseguraban de que los canales, presas y albercas estuvieran protegidos. Parece que, en sus primeros tiempos, los sumerios elegían a sus reyes, pero al final la realeza pasó de una generación a otra de forma hereditaria.

 

Los 7 dioses sumerios más relevantes

  1. Anu, dios del cielo

Anu es conocido como el dios de los cielos, siendo la deidad más relevante del panteón sumerio. Sin embargo, este rol lo acabó compartiendo con el dios Enlil, pues la mitología sumeria era variable y siempre se ha ido modificando a lo largo del tiempo. Igualmente, siguió ostentando un lugar privilegiado puesto en el panteón.

  1. Enki, dios del viento y de la beneficencia,

Enki, mejor conocido como dios del viento, era hijo de Anu el dios del cielo y quién, además, era el más poderoso de todos los dioses.

  1. Enlil, dios del viento

Otro de los dioses sumerios de mucha importancia fue Enlil, por ser el amo y señor de las tormentas, el viento y aire y por ello era la deidad de la creación. La mitología explica que Enlil separó a su padre y a su madre para formar el cielo y la tierra, razón por la cual los sumerios le creían el ser de la creación. Ahora bien, Anu, Enki y Enlil pertenecían a la triada de dioses más poderosos de toda la tierra en ese mismo orden.

  1. Inanna, diosa del amor

La diosa Inanna es una de las representaciones más aduladas por los sumerios, e incluso fue adoptada más tarde por los asirios (con el nombre de Ishtar). Esta figura de cuerpo femenino, alas y pies de águila, representaba la sexualidad, fertilidad, el amor y también la guerra.

  1. Utu, dios del sol

Hermano gemelo de Inanna, era el dios del sol y la justicia. Ambos conceptos tenían una importancia suprema en la civilización sumeria, puesto que a la hora de organizar políticamente las ciudades estado, los súbditos apelaban a Utu para legislar. Además, al ser también el dios del sol, también ocupaba un puesto privilegiado en el panteón sumerio.

  1. Nanna, dios luna

Nanna, es conocido como el dios de la luna. Hijo de Enlil y Ninlil. Nanna representaba la astrología y la sabiduría y era también el protector del rebaño y los pastores de la tierra. Se levantó un templo en honor a esta deidad: Zigurat de Ur, hoy en día ruinas en lo que conocemos hoy en día como el país de Irak.

  1. Nammu, diosa madre

Se la conocía como “la madre de todas las diosas”, protectora de mujeres y niños. Como curiosidad, también era la diosa de la vida y la tierra, lo que le da un estatus de semi-creadora junto con Utu.

 

Los Templos

Las ciudades sumerias, estaban dominadas por unas enormes pirámides escalonadas conocidas como zigurats. Se conserva un documento donde se dice que el templo de Lagash tenía que proporcionar pan y cerveza a 1.200 personas al día. Evidentemente, el templo también era el centro religioso de la ciudad, dedicado a su dios tutelar. Los sacerdotes realizaban los ritos necesarios y celebraban las fiestas sagradas. También recitaban oraciones, cantaban himnos y sacrificaban animales. Los sacerdotes eran considerados sirvientes del dios, al que se creía residente en el propio templo.

 

La agricultura sumeria

La mayoría de los sumerios trabajaban como agricultores. Dado que la tierra era seca y llovía poco, transportaban el agua desde los ríos hasta los campos mediante canales artificiales. De hecho, el primer canal conocido del mundo fue excavado por los sumerios. Fue construido por orden del gobernador de Lagash en torno a 2500 a.C, y todavía es posible verlo en la actualidad como parte del canal Al-Gharrif. Los sumerios también excavaron pequeños canales de irrigación y presas.

La cebada era el cereal más importante, pero los sumerios también cultivaban cebollas, dátiles, pepinos, granadas y melones. Para arar la tierra de sus campos utilizaban un arado sencillo de madera, al que ataban un tubo para poder esparcir las semillas con lo que evidenciaba el avanzado nivel tecnológico de la cultura sumeria. Criaban ovejas por su lana y bueyes por su capacidad para arrastrar arados y carros, además de por su piel. Los sumerios también criaban cerdos y cabras, además de onagros para tirar de los carros de guerra.

El primer imperio de la historia. La era de Sargón de Acad

El líder de esa invasión fue Sargón, conocido también como Sharrum-kin, que significa “rey legítimo” o “rey verdadero”. Fue rey de Acad, un estado que se encontraba unos 240 kilómetros al norte de Sumer. Sargón era descendiente de los grupos semitas que habían emigrado a Mesopotamia siglos antes. Según la leyenda, la madre de Sargón abandonó a su hijo dentro de una cesta en el río Eufrates. Fue rescatado por un pastor, que lo crió.

Sargón creció y se convirtió en un poderoso líder. No sólo conquistó Mesopotamia, sino también partes de Siria. Cuando Sargón murió, alrededor del año 2215 a. C. hubo una serie de revueltas inmediatamente luego de la muerte del rey. La mayoría de las revueltas fueron reprimidas por su hijo y sucesor Rimush, que reinó durante los siguientes 9 años y su nieto Naram Sim restableció el orden y emprendió nuevas campañas hacia Arabia y Persia. El reinado de la familia de Sargón sobre la región duró hasta aproximadamente el año 2200 a.C., cuando fue invadida por un pueblo montañés, los guteos.

Tras un siglo de caos, los sumerios volvieron a recuperar el poder guiados por un rey de Ur llamado Ur-Nammu. Durante los siguientes cien años la región prosperó. Se construyeron templos, se introdujeron pesos y medidas estandarizados y se comenzó a utilizar un nuevo calendario. En el 2000 a.C. aproximadamente, los elamitas invadieron la región desde el este y destruyeron Ur, con lo que terminó la era de Sumer.

 

Astronomía sumeria

 

Para los sumerios, que observaban el cielo y conocían los ciclos de los eclipses lunares, sus dioses estaban allá arriba. Diferenciaban aquellos menores, los “igigi” o “vigilantes”, de los que se movían de forma distinta por la eclíptica (planetas). Así, la diosa Inanna, del amor y la guerra (Ishtar para los acadios), era Venus. Por su parte la Luna era Nannar, hijo de Enlil (el símbolo de Nannar era una luna en creciente, símbolo del Islam que comparte también personajes con el judaísmo y por ende el catolicismo), y así sucesivamente con otros astros que habían comprendido eran “especiales”.

Habían dividido el firmamento en tres caminos. El inferior que llegaba hasta el suelo era dominio de Enki, de ahí que fuese el señor de la tierra. Como desde algunos lugares no se veía más que mar, los acadios lo llamaron Ea (“El que tiene su casa en el agua”). Los dioses sumerios, acadios y babilonios eran los mismos, a excepción del supremo de éstos últimos que era de nueva creación, se llamaba Marduk y era hijo de Ea/Enki. El camino central, por su parte, era el dominio de Anu. El superior, de Enlil, de ahí que fuese considerado el señor del aire o quizá más concretamente “de las alturas”.

Por otra parte, los sumerios estudiaron las estrellas y dividieron el año en 12 meses, determinaron los 12 signos zodiacales, las 12 horas del día y las 12 horas de la noche, los sesenta minutos de cada hora y los 360 grados del circulo. Para los sumerios el 12 era el número del universo. Contaban señalando con el pulgar las doce falanges de los otros cuatro dedos de la mano, y marcaban los múltiplos de doce con los cinco dedos de la otra, de modo que el mayor número que podían contar con los dedos era 60. Para ellos el número 12 se encontraba también en la mano del hombre. La mano del obrero que construía la puerta a los dioses.

En tal sentido, no es de extrañar que los sumerios registraran muy bien los movimientos de objetos celestes como Júpiter o la Luna, pero que no desarrollaran la idea de que existían planetas rotando alrededor del Sol. Sólo observaban y usaban su sentido común, el cual les hablaba de una Tierra quieta, por cuyo cielo desfilaban estrellas de origen desconocido. Sin embargo, grabados en piedra que han sido encontrados nos dicen de una forma sorprendente que los sumerios conocían muy bien la rotación de planetas a través de sus órbitas al rededor del Sol.

Posible origen extraterrestre de los sumerios

Los entusiastas relacionaron a los sumerios con los extraterrestres, prácticamente desde el primer momento que se supo de esta antigua civilización. Algo que se reforzaba gracias a los tesoros arqueológicos que estaban siendo hallados. Es interesante destacar el descubrimiento de los cráneos de Sumeria, cuyas calaveras eran inusualmente diferentes a las humanas. Los cráneos eran más alargados de lo esperado y representaban algunas deformidades. Incluso en el Oriente próximo se encontraron varias estatuillas de dioses sumerios cuyos cráneos son mucho más alargados que los nuestros.

Por otra parte, aunque algunas teorías proponen que los sumerios provenían de la cultura que fundó la ciudad de Mohenjo-Daro capital de la civilización del Indo la cual existió al rededor del 2600. nuevas investigaciones han llegado a los sorprendentes resultados de datación de unos 13.000 años de antigüedad. Parte de las evidencias que apoyan esta hipótesis, son los restos de esqueletos encontrados en las excavaciones en 1960 que datan de entre 8.000 a 12.000 años, pero lo que más impactó a los estudiosos de este hallazgo fue que los esqueletos estaban radiactivos, además los cráneos hallados presentaban tanto la dolicocefalia como la braquicefalia, con algunos testimonios del tipo armenoide.

Es interesante el hecho de que los cráneos hallados en las excavaciones, presentan estas “deformidades”; pues estos cráneos también han sido hallados en otras partes del mundo, en donde en algún momento reinaron otras civilizaciones, como por ejemplo Perú.

Además de tener forma de cono, estos cráneos muestran unas dimensiones muy diferentes en las cuencas oculares, más redondas y sobredimensionadas. Las teorías van de un lado a otro; muchos creen que se trata de extraterrestres que murieron junto al pueblo Sumerio, mientras que otros argumentan que estas deformaciones se realizaban sobre antiguos rituales. Al parecer, en los ritos se utilizaban tablillas con cintas de cuero para presionar el cráneo de los niños, ya que aún eran pequeños y sus huesos estaban blandos, fáciles de amoldar a imagen de los Dioses.

Como se ha dicho, es probable que los sumerios no fueran el primer pueblo en asentarse en la baja Mesopotamia, cabe preguntarse ¿Los sumerios eran descendientes de una cultura mucho más antigua?. Ya se hizo mención a Mohenjo-Daro, que quizás pudo haber sido la cultura antecesora de los Sumerios.

La hipótesis del astronauta o alien antiguo

La conocida como teoría o hipótesis del alien o astronauta antiguo, es una idea pseudocientífica que defiende que, durante la Prehistoria y la Antigüedad, los alienígenas establecieron algún tipo de contacto con los seres humanos, transmitiéndoles ciertos conocimientos que provocaron el desarrollo de las distintas civilizaciones y que fueron el germen de diferentes tipos de avances culturales, científicos y arquitectónicos.

Los defensores de esta teoría indican que, siguiendo esta idea, los dioses de las culturas antiguas procedentes de los cielos o de otros reinos paralelos al terrestre, no serían divinidades como las entendemos generalmente, sino que representarían a los seres venidos de otros mundos que les habían proporcionado aquellos conocimientos que habían mejorado sus vidas.

Por otra parte, la teoría de los alienígenas sumerios se ha popularizado mucho entre los defensores de la existencia de seres extraterrestres que han llegado a la Tierra en la prehistoria.

Se vincula especialmente a la interpretación que ha hecho Zecharia Sitchin de algunos restos sumerios que han llegado hasta nosotros, aunque también bebe al enorme avance cultural para la época que presentaron las civilizaciones mesopotámicas de la Antigüedad. Particularmente, Sitchin defiende que los dioses adorados por los antiguos sumerios eran realmente “visitantes” o “astronautas” procedentes del planeta Nibiru, que continúa existiendo y moviéndose alrededor del sol, aunque los astrónomos modernos no hayan encontrado nunca ninguna prueba de su existencia.

Esta teoría defiende que los alienígenas procedentes de este planeta poblaron la Tierra mucho antes de la aparición del hombre, con el objetivo principal de conseguir materias primas que llevar a sus planetas de origen. Concretamente, Sitchin habla de que fueron 50 Anunnaki los que llegaron a la zona de Mesopotamia para conseguir productos como el oro o el metal. Para poder ayudarles en esa tarea y hacerse cargo de los trabajos más pesados, decidieron crear al ser humano. Sin embargo, no consiguieron crear un Homo Sapiens al primer intento, sino que realizaron diversos ensayos hasta llegar al hombre moderno, a los que corresponderían los diferentes fósiles y restos hallados hasta la actualidad que representan la evolución del hombre a lo largo de los milenios.

Una vez creado el hombre con el objetivo de ser poco más que su sirviente, se le transmitió algunos de sus superiores conocimientos, que quedarían grabados en las misteriosas tablillas que se han hallado en la zona sumeria. Esta transmisión de conocimiento es, según las personas que defienden esta teoría, la razón principal por la que la civilización mesopotámica fue capaz de protagonizar enormes avances a nivel cultural, arquitectónico y civil que parecían imposibles para sus contemporáneos, pues no habían sido ellos los que habían avanzado, sino que simplemente habían puesto en práctica los conocimientos superiores que los aliens les habían transmitido. Avances sociales como la instauración de la monarquía, cuya institución pretendía ser una intermediación entre los humanos y los Anunnaki, y los maravillosos avances culturales vinculados a Mesopotamia, como la creación de la escritura, se vincularían directamente a los extraterrestres.

Finalmente, según esta teoría, tras la destrucción de su obra en la Tierra, los Anunnaki decidieron abandonarla, dejando a los seres humanos que ellos habían creado para gobernarse a sí mismos a través de las técnicas y conocimientos que les habían transmitido. De esta forma, los dioses y los mitos de Mesopotamia que conocemos estarían vinculados a esos primeros seres extraterrestres que crearon al hombre y le enseñaron lo que sabían, y cuya segunda venida seguían esperando. Sin embargo, no este tipo de afirmaciones no tiene ninguna base científica en absoluto y afirmaciones como las de Sitchin han sido enormemente criticadas por todo tipo de expertos, quedando relegadas al ámbito de la pseudociencia.

Los constructores

Los sumerios fueron grandes constructores, pero por el uso común del adobe pocas obras han llegado a nuestra época en buenas condiciones, lo que si se tiene son muestras abundantes de orfebrería y los relieves en piedra, así como tablillas de barro cocido.

Es la cultura sumeria en Mesopotamia, la primera referencia sobre las construcciones piramidales, los zigurat, situados en lugares principales de sus ciudades, eran las puertas a los dioses. En la parte superior de estas pirámides de adobe existía un pequeño templo en el que se producía la conexión con el dios.

En la ciudad de Babilonia (“Bab-ili”, que quiere decir “Puerta de Dios”), de planta cuadrangular, existía en su centro un zigurat que ha pasado a la historia como la Torre de Babel. Esta torre de planta cuadrada, era una construcción escalonada realizada con miles de ladrillos de adobe, se accedía mediante rampas y escaleras, y en su parte superior existía el templo en donde se producían los rituales.

Esta torre, se construyó gracias al conocimiento de la construcción que tenían los arquitectos sumerios (los egipcios heredaron la tradición de los sumerios). Cabe señalar que el arquitecto es, según la significación griega, el que conoce la técnica para la construcción del templo, no es quien realiza el culto, asunto del que se ocupaban los sacerdotes.

Es importante señalar que esta diferenciación se ha mantenido a lo largo de la historia. Los Arquitectos son los primeros obreros, los que conocen como debe realizarse la obra, los constructores iniciados. Si un arquitecto no construye no está en la función que el rito le asigna.

Los arquitectos sumerios alcanzaron un elevado conocimiento de diversas disciplinas para conseguir la correcta construcción de sus ciudades y templos. Se sabe que conocían la geometría, la aritmética, la escritura, la astronomía, la astrología, la estática, la mecánica y para poder ejecutar sus proyectos debían de dominar el arte de administrar los recursos naturales y humanos.

Los arquitectos sumerios construyeron sus ciudades y templos en ladrillos de adobe, millones de ladrillos producidos con el único material que disponían en su tierra, el adobe formado por arcilla y agua, materiales que son la fuente de su cultura, y base de todas sus creencias. Los Arquitectos sumerios no utilizaban la piedra, pues no disponían de ese material.

La sociedad sumeria determinaba de manera clara las diferentes funciones de las clases dirigentes: el Rey, el Sacerdote y el Arquitecto. Estos últimos gracias al estudio de las disciplinas enumeradas más arriba podían llevar a cabo con éxito la construcción de sus torres zigurats, que facilitaban a los sacerdotes la conexión con sus dioses.

Masones y Sumerios

La historia oficial de la masonería, nos dice que son una sociedad secreta aparecida a finales del siglo XVII, que es no religiosa, pero sí es filantrópica, simbólica, filosófica y de carácter iniciático, que tiene como fin guiar a la humanidad desde el anonimato de sus miembros.

Diferentes autores afirman que en realidad estas sociedades discretas, se remontan a los tiempos del rey Salomón, y que su fundador fue el mítico Hiram Abif, el arquitecto que construyó el Templo del Rey Salomón, que actualmente se encuentra destruido.

También se ha especulado con que la masonería tiene sus orígenes en el Antiguo Egipto por parte de los constructores de las pirámides, los romanos,  los Templarios e incluso, mucho antes del templo de Salomón, básicamente porque cuando uno entra a una logia, lo primero que se ve es el piso con el patrón del ajedrez que representa la dualidad, la lucha entre el bien y el mal, la unión entre el lado femenino y masculino, así como un altar, un pentagrama, la estrella de David, que realmente podría ser el símbolo perteneciente al dios Anu, que representa la mezcla de los ángeles y las mujeres de la Tierra como aparece en el libro de Enoch y dos columnas, las cuales se nombran en el Antiguo Testamento que dice así :

“Hiram Abif fundió dos columnas de bronce. Tenía cada una dieciocho codos de alto (8,10 metros), y un hilo de doce codos (5,40 mts.) era el que podía rodear cada una de las columnas. No eran macizas, sino huecas; el grueso de sus paredes era de cuatro dedos. Fundió capiteles de bronce para encima de las columnas; de cinco codos (2,25 mts), de altura uno y de cinco codos de altura el otro… Erigió primero la columna de la derecha y le dio el nombre de Jaquín, y luego la columna de la izquierda y le dio el nombre Boaz. Como remate de las columnas había una especie de lirio. Así fue acabada la obra de las columnas” (I Reyes 7, 15-22).

Ahora bien, las historias que figuran del Antiguo Testamento y con las que se relacionan con la masonería, ya fueron contadas desde hace mucho antes por los sumerios, ya que, en las tablillas de los mismos, están los relatos de El Gran Diluvio, el Génesis, la destrucción de Sodoma y Gomorra, entre otras, que tienen más de 5000 años de antigüedad.

Cabe destacar que Israel, antes de ser un país, fue una provincia de Sumer, por lo que todas las historias bíblicas del Pentateuco, ya estaban escritas, y los nombres de los personajes cambian en base a la mitología sumeria. Por ejemplo, el famoso diálogo entre Abraham y los ángeles antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, ocurre de igual manera en las tablillas sumerias, con la diferencia de que la discusión es entre Enlil (a favor de la destrucción) y Enki (a favor de la humanidad), siendo Anu (el dios supremo sumerio), quien tiene la decisión final sobre el asunto.

 

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