Entrevista al Gran Maestro de la Gran Logia de Antioquia, Álvaro Castaño Díaz.

En Masonería Global, comprometidos con nuestros lectores, les llevamos entrevistas con los principales actores de la masonería internacional.

En esta oportunidad, pudimos conversar con Álvaro Castaño Díaz, Gran Maestro de la Gran Logia Del Departamento de Antioquia.

La región de Antioquia, tiene como capital a la ciudad de Medellín.  Dicha provincia colombiana, es conocida internacionalmente por ser una de las regiones mas pujantes y emprendedoras de toda América.

Agradecemos al Gran Maestro Castaño por su gentil y valiosa atención.

 

En su opinión ¿Cuál ha sido el rol de la masonería en Antioquia?

En tiempos pasados, la masonería antioqueña fue cuna de héroes de contribuyeron a la independencia de Colombia, Amén de otros países hermanos.

 

 

Viniendo un poco más adelante, hubo personajes del comercio y la industria que apoyaron el desarrollo comercial y fabril del departamento, como por ejemplo Fernando Estrada Estrada, pionero de la Optometría Colombiana y Rafael Uribe Uribe con el desarrollo de la industria del café, además el político Antonio José Restrepo (ñito) quien fue representante de nuestro país en otras latitudes.

 

Gran Maestro, háblenos un poco de la Historia de la Gran Logia del Departamento de Antioquia.

En términos generales, inicialmente el movimiento fue muy tímido, ya que, para la sociedad conservadora y puritana del año 1934, la cual era profundamente religiosa, el hecho de ser masón en el departamento, era mal visto y acarreaba muchos problemas en la vida social, familiar y también en su desarrollo económico. Incluso en la actualidad, no deja de ser algo incómodo y condenable, por parte de ciertos sectores de la sociedad antioqueña.

 

El hecho de ser masón ¿Le ha acarreado alguno de estos problemas que menciona?

No, debido a que gozo de tener una profesión liberal (médico), que no dependo de nadie ni de una institución. Sin embargo, mi padre, abogado liberal, cuando le manifesté mi inclinación, me aconsejó no involucrarme en la masonería, porque no teníamos la seguridad de que, a futuro, la nación cayera en un régimen dictatorial, ya que como es sabido, en los regímenes pasados, los masones fueron perseguidos.

Respecto a mi madre, hija espiritual del monseñor Miguel Ángel Builes, obispo de Santa Rosa de Osos, aun duerme intranquila, esperando mi arrepentimiento y retorno al redil católico, (risas).

 

¿Qué espera de los masones antioqueños de la actualidad?

Que seamos más coherentes con lo que hacemos, es decir, que seamos masones de espíritu y corazón, no solo de tenidas.

Que veamos a la masonería, como bien se ha dicho, como una cadena de unión fraternal, la cual tiene mucha mayor importancia que la simple amistad. Siendo esta cadena, algo que va mucho más allá.

Recordando, además, que en esta cadena deben estar siempre presente la enseñanza y el conocimiento, los cuales se han perdido. Porque vea usted, los rituales practicados en Antioquia han abandonado la rigurosidad, pues ciertos hermanos van a las tenidas en tenis y en vestimentas comunes, a veces estrafalariamente coloridas, perdiendo la disciplina y el rigor de la presentación personal, que establece la masonería en sus trabajos. También en algunas logias se ha perdido la profundidad de los temas a estudiar, pues estas no salen, por ejemplo, del silencio del aprendiz como tema de estudio.

Y por último la unión de todos los masones antioqueños en pos del fortalecimiento de la masonería, para las generaciones futuras, y que el crecimiento logial del Departamento, y de otros Departamentos, goce de aceptación y apoyo por parte de todos los queridos hermanos colombianos, sin importar la corriente masónica.

 

¿De qué forma puede la masonería contribuir al desarrollo ético, social y moral de los antioqueños?

Creo que frontalmente, como institución en el Departamento, es difícil. El trabajo debe ser muy personal y discreto a cargo de cada uno de los hermanos, realizándolo en su ambiente social, laboral y familiar, actuando siempre con ejemplo y buena conducta filantrópica; mostrando también, lealtad y comportamiento ejemplar en su desempeño profano. Por sobre todas las cosas, nunca mostrar orgullo, insolencia y desavenencia hacia ningún prójimo, esperando solamente una retribución espiritual y kármica, y no honores mezquinos y terrenales.

Ya que el verdadero maestro masón, el verdadero maestro obrero, enseña de manera humilde con sus buenas actitudes y correctos procederes, no con palabras estériles cargadas de excesivos adornos, ni mucho menos, con apariencias y pretensiones arrogantes de ser más de lo que realmente es. El verdadero maestro masón, es aquel que no juzga, no humilla y, sobre todo, no ridiculiza a sus prójimos y hermanos.

 

¿Cuál cree que ha sido su aporte como Gran Maestro?

Bueno, aclaro que llevo solamente tres meses en la Gran Maestría, tres meses en que mis hermanos me dieron el honor de representarlos. Se podría decir que en estos tres meses he aportado al resurgimiento de la Gran Logia del Departamento de Antioquia, y que este resurgimiento no quedó solo como un proyecto, como ocurrió en un pasado reciente. Por lo que puedo decir que, el Gran Oriente Antioqueño volvió para quedarse, luego de 77 años de estar en sueños.

Desde el 21 de agosto de este año, mi principal afán es llamar a la amistad, a la verdadera amistad, a la fraternidad, a la unión fraternal de todas las logias del Departamento, independientemente de la corriente a la que pertenezcan; así como también, entusiasmar a todos los hermanos que, por una u otra razón, se han apartado de la institución.

A estos Queridos Hermanos les digo, la masonería es como el bautismo, como una inmersión en las aguas, como la iniciación de las religiones antiguas, o como el baño de aceite del nuevo piloto, la masonería jamás se borra.

¿Qué mensaje le desea usted dar a la sociedad antioqueña en pro del progreso de la región?

Lo más importante sería que todos miremos al Departamento, con sus 125 municipios, con amor y lealtad, borrando de nuestras mentes, cualquier lucro personal que vaya en detrimento del erario público, y no mirar sus tesoros con ansias de rapiña, en perjuicio de la salud, educación y del bienestar social en general. Mi invitación es a todos los ciudadanos del Departamento, que acorde a sus capacidades, aporten sus mayores y mejores esfuerzos en el desarrollo y progreso de la región.

 

¿Algún mensaje final?

Aprovechando las festividades decembrinas, y respetando las creencias, o no creencias religiosas particulares, tomar una conciencia que nos lleve a fraternizar, a perdonar y a curar las heridas que hayamos recibido por parte de nuestros prójimos en el transcurso del año. Recordemos que tenemos nuestros verdaderos amigos, que tenemos nuestro buen o mal vecino, a los que tenemos que abrazar con verdadera actitud de reconciliación y de logros más altruistas. Recordemos una frase evangélica, somos uno y así debemos permanecer, como verdaderos masones de Antioquia, en Antioquia y por Antioquia.

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