Entrevista con el Gran Maestro de la Gran Logia de Costa Rica Philippe Quesada Jassoud.

En Masonería Global, siempre es un honor poder llevarle a nuestros lectores, los distintos puntos de vistas y opiniones de los principales actores de la masonería mundial.

En esta oportunidad pudimos conversar con el Gran Maestro de la Gran Logia de Costa Rica, quien nos concedió la maravillosa entrevista que a continuación  se les presenta.

 

 

¿En su opinión, cual ha sido el rol la Masonería en la historia de su país?

La orden como tal no asume en Costa Rica, ni en ningún otro país un rol protagónico, dado que con frecuencia se suele confundir a la institución con sus miembros, quienes pudiesen haber sido personas importantes e influyentes en su época. En nuestro país varios personajes históricos han formado parte de la masonería; José María Castro Madriz, Bernardo Soto, Francisco Calvo, León Cortés, Otilio Ulate, Lorenzo Montufar, Henri Pittier, Bruno Carranza, Stanley Lindo, Tomás Povedano, Roberto Brenes Mesén y Rafael Obregón Loría; entre muchos.

No observamos un proyecto político de la masonería costarricense, pero sí a muchos masones identificándose con los principios básicos de esta sociedad de ideas y proyectándolos en explícitos proyectos políticos. Además, vemos a la logia como un espacio de interacción de distintas redes políticas costarricenses, un lugar de cohesión política. Realmente, no se puede encontrar un proyecto político dirigido por la masonería costarricense, pero sí lo que pudimos ver es a muchos masones participando de reformas, revoluciones e insurrecciones políticas en el país. No obstante, se pudo comprobar que la Masonería tuvo algún grado de influencia en la conformación del Estado durante los primeros años de vida independiente, pero principalmente durante la época del auge del Estado Liberal. También, como muchos de los personajes más influyentes de la política y la sociedad costarricense en muchos campos fueron masones, y estos a su vez influyeron en el desarrollo de la educación y la creación de muchas instituciones estatales que darían forma al naciente Estado costarricense.

 

Poco a poco, la masonería fue perdiendo peso a través del tiempo, para transformarse en los últimos años en una institución más de carácter filosófico y filantrópico. Esto se dio principalmente a partir de la crisis del Estado Liberal, el periodo de reforma social y la fundación de la Segunda República a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

No obstante lo anterior, el principal aporte que hace la masonería a la sociedad es su orientación al progreso moral de sus miembros, quienes están llamados a contribuir desde sus labores personales a construir una sociedad basada en principios como la tolerancia, el respeto, la libertad, la igualdad, la justicia y el bien común.

 

¿Cuál es el origen  de la Masonería en Costa Rica?

La Masonería en Costa Rica es fundada en 1865 por el Pbro. Francisco Calvo, un sacerdote, profesor de derecho canónico en la Universidad de Santo Tomás y allegado a muchas de las principales figuras del siglo XIX en nuestro país. Las primeras logias costarricenses dependían jurídicamente de Cartagena en Colombia, hasta que en 1870 se funda el Supremo Consejo Centroamericano con sede en San José. Entre esas primeras logias se encontraban: Caridad, Unión Fraternal, Fe, Esperanza, Maravilla, Progreso y Desengaño.

La actividad masónica no existió de forma continua durante este período, hasta que en 1888 se funda la logia Regeneración, que se encuentra activa en la actualidad. A partir de este esfuerzo inicial se fueron sumando otras logias como la Unión Fraternal, La Luz Lodge y la Libertad, quienes fundan en 1899 la Gran Logia de Costa Rica.

En la actualidad existen catorce logias activas, que trabajan en cinco ritos distintos y en cuatro idiomas diferentes: español, inglés, francés y alemán. Tienen presencia física en San José, Alajuela y Turrialba, aunque la sede principal se encuentra en la ciudad de San José.


¿Cuáles son los principales retos de la Masonería de Costa Rica en la actualidad?

 

Del inicio del siglo XVIII, la Masonería se presentó como una sociedad iniciática. La iniciación apunta a abrir la conciencia a una realidad más sutil y profunda que la que percibimos en nuestra vida diaria. Su objetivo es ser un “nuevo nacimiento” pero no solamente transformarnos a nosotros, también transformar nuestra sociedad.

 

Uno de nuestro objetivo principal es hacer progresos concretos en la sociedad. Este es el credo de las Obediencias Masónicas. Es decir, promover el conocimiento, el progreso humano y social, con el objetivo de mejorar la sociedad. Es un objetivo también simbolizado por el ritual de iniciación realizado con ocasión de la admisión: el nuevo miembro de una Logia va de la Oscuridad a la Luz, un verdadero viaje interior para perfeccionar al hombre intelectual y socialmente.

 

 

La Masonería cultiva la sabiduría, y es una filosofía de vida para aplicar a diario con el fin de beneficiar al mayor número a su alrededor. Esto se llama Masonería especulativa, que proviene en el siglo XVIII de la Masonería operativa, la de los constructores de catedrales. Según Marc Halévy, físico y filósofo, esta Masonería es ante todo un arte de vivir. En su libro “Filosofía masónica”, publicado en 2008, el autor francés explica: “El masón cultiva el dominio perfecto del arte de ser un hombre útil en el trabajo. Para convertirse en una piedra para el Templo del Espíritu: una piedra fundamental enterrada o una piedra angular suntuosa, no importa cuánto tiempo sea perfecta “(2008).  Esta es la metáfora del Masón: el Masón esculpe su mente como un albañil para encajar en una construcción general. Por lo tanto, si el viaje del Francmasón es interior, personal, se pretende iluminar a la sociedad y, por lo tanto, estar al servicio de todos. Fuerte de estas ideas y a 300 años después de su creación, el mundo ha evolucionado, pero un Masón sigue siendo un ser humano que hará un trabajo sobre él, a fin de reflexionar, elevarse, construir su personalidad y la sociedad para poder construir un mundo mejor. Uno podría pensar que es una utopía. Pero durante siglos, nos hemos dado cuenta de que ha funcionado. Mientras aumentan las divergencias y se instalan la incomprensión, la competencia permanente, el odio, el miedo….la Masonería ofrece a sus miembros un centro benefactor de unidad y de pensamiento y logra unir personas que sin ella nunca se hubieran conocidos y menos reunidos.  Hoy en día, en esta sociedad de la inmediatez, donde ya el ciudadano no tiene tiempo para nada, donde su afán principal es el consumismo, mientras que el deslizamiento permanente y la aceleración del mundo llevan a un gran numero de personas a un vértigo estéril, el Masón encuentra sus mayores dificultades. Nuestro mundo se organiza para proporcionar a cada uno los medios para alcanzar la notoriedad y genera así las ansiedades que supuestamente debe evitar. Estamos frente a un universo sonoro y virtual en el que nos perdemos sin consciencia. La consecuencia es que confundimos la apariencia con la realidad, como ya confundimos la realidad con lo real. El culto al cuerpo, la obsesión por la belleza, la cirugía estética son los signos evidentes de una perversión que hace del hombre, imagen de Dios, un hombre imagen de él mismo en un juego de espejos sin fin.  De esta forma, para el Masón su reto primordial será de no olvidar porque es Masón y porque se inicio. Sabiendo que su tarea mayor será ser capaz de interactuar con personas de diferentes religiones, con orígenes sociales diferentes, con pensamientos diferentes, que no se reagrupan a fin de conversar solamente con el otro, pero para intercambiar y construir un mundo mejor al nivel espiritual y material. Consciente que la ambición de la Masonería es proporcionar a sus miembros herramientas y símbolos para recobrar una paz interior y un modo de cuestionar el mundo de hoy, recordando siempre su dimensión trascendental y su objetivo genuino que era la formación de una orden iniciática dedicada al progreso espiritual del ser humano.

 


¿De qué forma puede la masonería contribuir al desarrollo ético, moral, humano y social de los ciudadanos de su país?

 

“¿Cómo podemos los masones hacer que la sociedad comparta nuestros valores?”  Es una pregunta que me hago cada día, desde el día de mi Iniciación.  Considero que la Francmasonería siendo una organización tan rica y diversificada se enfrenta a una responsabilidad social. No podemos quedarnos solamente en nuestros Templos, es necesario compartir con la sociedad nuestros valores los más universales, como el amor del prójimo, el respeto, la tolerancia, los fundamentos de la Republica y la desconfianza frente a los extremos.  Siendo estos principios nuestros valores unificadores en toda la Masonería, creemos que compartir nuestras reflexiones especulativas en el mundo profano implica un enfoque operativo. No obstante, el Masón no está acostumbrado a exponer sus valores fuera del Templo y restituir valores filosóficos y profundamente morales para la sociedad, no es una de su cualidad innata, se aprende y se debe de perfeccionar. Por esta razón nos enfrentamos a tres principales dificultades: Una primera dificultad interna: saber cómo conciliar nuestra ética de discreción con la difusión de nuestros valores, fuera de los Templos. Sabiendo que en diferentes países la Masonería se hace muy visible en la sociedad, prueba de que nuestra discreción, cultural e histórica puede evolucionar. También, sin querer transformar al Masón en un sofista, será necesario formarlo para dominar los meandros intelectuales de los eventuales detractores o de un escéptico profano y eso de la mejor forma que se pueda, a fin de devolverlo a la sustancia esencial de las ideas y de los valores. Cuanto mejor sea el entrenamiento del Masón, mejor será su dominio de los mensajes y mejor su ejemplaridad en el mundo profano. También considero necesario poner a disposición de los Masones (de todos), un corpus de reflexiones y contribuciones que puedan ayudarles a profundizar la comprensión del proceso intelectual masónico, para fortalecer sus raíces, alimentar sus reflexiones y suscitar el deseo.  Una segunda dificultad externa: hacer admitir la posición de la Masonería como referencia social y actuar para que la sociedad esté a la espera de nuestras posiciones, no como contrapoder sino como una opinión imparcial por encima de los partidos y prejuicios. Es ser un notable y después ser notado para lograr desarrollar en la sociedad lazos permitiendo difundir nuestros valores a fin que traspasan hacia lo profano.  Una forma que podría ayudar seria que las Logias organizan más conferencias, Tenidas Blancas y acciones locales, como por ejemplo el ciclo de conferencias que iniciamos este año y que encuentra una excelente recepción con los ciudadanos. Las fechas y los temas de las conferencias y presentaciones de trabajo deben anunciarse mejor en los medios nacionales y en las redes sociales para aumentar el número de participantes, especialmente los profanos. Igualmente, la presencia de representantes de la Masonería durante las ceremonias y conmemoraciones republicanas contribuye a la visibilidad de nuestros valores. La tercera dificultad a evitar, es no alimentar el anti-Masónismo y la caricatura. Precisamente, la tercera dificultad se resuelve con la discreción, que el mundo profano debe distinguir del secretismo. Debemos demostrar la pedagogía en torno a nuestros valores y tener cuidado con cualquier exceso de proselitismo. La educación en tono correcto es aún más importante ya que nuestra sociedad enfrenta una crisis que causa intolerancia y perdida de los valores. Los rasgos característicos que distinguen a un verdadero Masón deben ser Virtud, Honor y Solidaridad. Nuestro principal objetivo es, que estas virtudes permanezcan para siempre en los corazones de todos nosotros.

 

 

¿Cuál cree que ha sido su mayor aporte como Gran Maestro?

 

Es difícil contestar esta pregunta sabiendo que apenas estamos empezando nuestro periodo. No obstante podría decir que no veo esta Gran Maestría como un ejercicio en solitario, por el contrario, será un trabajo común durante este periodo masónico, un trabajo de todo el Gran Cuadro. Personalmente, estar a cargo de este tan importante compromiso es nada menos que un requisito permanente de probidad y altruismo, al servicio de toda la Orden. Yo seré uno de todos, y mi única grandeza será estar a cargo de este  Mallete, especialmente en tiempos difíciles, como los estamos viviendo ahora con esta pandemia,  pero se lo aseguro, será siempre sin escapatoria ni renuncia.

 

Hoy en día, ser Masón, representa para mí el hecho de estar siempre de pie, lúcido, fiel a mi juramento tomado libremente y también fiel a lo que es lo más sagrado para el Hombre, su Palabra, su Palabra incluso frente a el mismo, frente a todos los Hermanos y sobre todo, ante del GADU. Nuestro compromiso representa para todos nosotros, una disciplina de todos los momentos, tanto en el Templo como en nuestra vida profana, así  que haré todo lo que esté en mi poder para que podamos continuar, en plena Fraternidad, a caminar por el camino despiadado de la Perfección, y de esta manera trabajar día tras día a la construcción  perfecta de nuestro Templo interior.

 

Por esta razón, haremos que la G\L\se haga exclusivamente la cuidadora de lo más fuerte, de lo más sagrado que tenemos, pero que es a la vez lo más frágil, hablo de la Tradición. Esta tradición que vive en cada uno de nosotros, que nos une mucho más allá de nuestras diferencias, y que contiene la Ley de Amor, dictada por la Regla. Cito el Ritual, es: “El compromiso de aplicar un ideal de paz, de amor y de fraternidad”. No obstante, para lograrlo debemos aniquilar nuestros egoísmos, nuestra intolerancia. Poner fin a estos prejuicios apresurados y muchas veces sin fundamentos, olvidar nuestros resentimientos profanos y este orgullo que nos impulsa hacia opiniones equivocadas.

 

Mi mayor aporte como Gran Maestro será fortalecer nuestra Fraternidad y entregar un mensaje de amor y de humildad, que nos permitirá unirnos cada día más en una nueva Cadena de Unión, día tras día más fuerte y más fraternal. El desafío es grande pero lograré demostrar que existe algo que supera la materialidad de una vida mundializada. Confió en la calidad de mis hermanos y con la ayuda del Gran Arquitecto llevaré esta tarea a buen puerto.

 

 

¿Qué mensaje le desea usted dar a la sociedad de Costa Rica en pro del progreso del país?  

 

Hoy, ¿ qué nos pasó?

Nuestra sociedad en apenas un mes, cayó en lo desconocido: ¿cuántas víctimas habrá causado la pandemia cuando se detenga? ¿Cuánto sufrimiento irreparable dejará en su camino? ¿Qué quedará de nuestro tejido socioeconómico? ¿Se alterarán por completo los hábitos de vida, los comportamientos, el consumo, los valores morales y sociales? O, después de un período de incertitud, ¿se reanudará todo como antes? Nuestra sociedad, tal como funcionó hasta ahora no demostró una buena imagen de la humanidad: guerras, terrorismos, fanatismos religiosos, egoísmo, búsqueda sin fines de lucro. Estábamos frente a un consumo basado, en países ricos, en accesorios y aparatos, porque, para una gran parte de su población, eso representaba sus necesidades básicas. Mientras que, en los países pobres, la gente no tenía lo esencial, ni para sobrevivir. En todas partes, se llevó a cabo un adoctrinamiento, a través de publicidad, ampliamente difundida por los medios de comunicación y respaldada por métodos y medios de comercialización cada vez más sofisticados y efectivos. Había que consumir, consumir, consumir… De este modo, nuestras sociedades se dirigían directamente e irremediablemente hacia el agujero negro de la deshumanización y de la esclavitud sin decir su nombre. No obstante, un pequeño microorganismo logro vencer todos estos errores, al menos temporalmente. Con suerte, habría destruido todo el mal de nuestra sociedad.  Pero, ¿cómo podemos reconstruir una sociedad más justa, más humanista, más caritativa y menos frívola? Cómo reemplazar a la ONU, la OMS, la Unión Europea, estructuras internacionales más reactivas y más eficientes, o cómo transformarlas, mientras que actualmente muestran su incapacidad para enfrentar la pandemia y cómo ayudar a las poblaciones de manera efectiva ? ¿Quién se atreverá a alzar la voz para iniciar y controlar esta agitación saludable de valores? ¿Quién tendrá suficiente carisma, cualidades intelectuales y morales, así como un inmenso coraje y una abnegación perfecta para liderar esto? ¿Cuáles son los valores que deberían ser favorecidos ahora? ¿Qué peligros totalitarios evitar? ¿Y la Masonería en todo esto? ¿No debería llevar un mensaje de esperanza y amor? Por supuesto que SÍ y desde nuestro confinamiento, tenemos un doble deber:• Superar la ansiedad que probablemente nos abrume y que disminuya nuestra capacidad de reacción, tanto desde el punto de vista físico como moral.• Luego, a nuestro alrededor, testificar la Fe en el hombre como en el amor, y difundir la esperanza en días mejores. Ya qué esto pasará.  El objetivo principal será qué esta terrible experiencia sea para nosotros, iniciados, a través de nuestro deber, a través de nuestra vocación de ayudar a la Humanidad, la oportunidad de llevar nuestros principios masónicos más allá de nuestros Templos. Enseñar con el ejemplo es nuestro lema.  Van a ver tiempos mejores en los cuales podremos retomar nuestros viejos temas de discusión, nuestras confrontaciones, nuestros puntos de vista diferentes, tendremos tiempo para eso… Pero todo esto es completamente ridículo en este momento: la lucha por la Vida nos necesita a absolutamente todos. Es por esta razón que debemos acatar las ordenes del Ministerio de Salud y quedarnos en casa.  Debemos protegernos, protegiéndote a ti, me protejo a mi.  Mi mensaje a la sociedad de Costa Rica en pro del progreso del país, hoy en día es: debemos movilizarnos, para estar listos cuando terminará esta pandemia. Cada uno con sus pequeñas, o grandes, posibilidades, luchando todos, espalda contra espalda. Cada uno tiene el deber imperativo de hacer su contribución, de acuerdo con sus capacidades y de acuerdo con las herramientas que pueda tener. Cuando saldremos de este infierno, re-encontremos nuestra humanidad, reanudamos el tejido social hablando con nuestro vecino, saludando a un desconocido en la calle, llamando a un amigo. Con algunas palabras de aliento, con pequeños actos positivos, simples de lograr, tratemos de ofrecer un poco de bálsamo al corazón de nuestro prójimo y esperanza a su alma. Todo será para re-construir y los Masónes no se quedaran atrás,  Todos a la Obra y demostremos que sabemos cómo actuar por el bien de la humanidad.

 


¿Algún mensaje final?  

 

Para terminar me gustaría expresar un sueño. La Masonería es mundial, es UNA SOLA organización, mi deseo más profundo es que logremos a trabajar incansablemente como dice nuestro Ritual: “a forjar cadenas para los vicios y tejer coronas para la virtud”. La fuerza de nuestra unión reside en la Fraternidad, expresión de la Unidad y de la cohesión, intentamos trabajar juntos, más allá de la pertenencia a una Logia, o a una Obediencia, rigurosamente sin rigorismo, con fraternidad sin laxismo, con espiritualidad sin dogmatismo, y de esta forma lograremos caminar juntos por el Sendero de la Verdad.

 

Seamos cada día fieles a nuestros juramentos, practicando cada día, a cada instante y en cualquier lugar, la Fraternidad, la Tolerancia y el amor del otro, de esta forma, todos juntos descubriremos El Sendero Oculto de la Verdadera Luz. Nuestro destino esta adelante, el desarrollo de nuestra tan Querida Orden esta adelante, no nos apartemos de nuestro Camino.

 

Qué el G.A.D.U.  nos conceda la Fuerza, la Belleza y la Sabiduría para llevar a cabo nuestra tan valiosa Tarea. Seremos, así, orgullosos de pertenecer a la Francmasonería.

 

Philippe Quesada Jassoud

Gran Maestro de la Gran Logia de Costa Rica.

 

Bibliografía:

 

Marc Halévy (2008) Philosophie maçonnique. Paris, Francia: Edit: Oxus

Pierre Pelle Le Croisa (2018) Les Langages symboliques de l´Ésotérisme Maçonnique. Paris, Francia : Éditions Devry.

Irene Mainguy (2005) De la Symbolique des Chapitres. Paris, Francia : Éditions Devry.

C.G. Jung (1963) L´Âme et la Vie. Paris, Francia : Éditions Buchet / Chastel.

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