Gran Logia de Chile, saluda a la Gran Logia del Uruguay en su 164 aniversario.

Las reuniones presenciales de Hermanos son irremplazables, porque la esencia de la Masonería es su carácter gregario. Es ahí donde se produce una Fraternidad genuina. Estos tiempos de pandemia nos han demostrado que la tecnología llegó para quedarse y cumple un rol importante: los Hermanos han podido estar en contacto, han podido avanzar en su aprendizaje, pero es un coadyuvante. José Garchitorena, Gran Maestro de Uruguay.

José Garchitorena es el Gran Maestro de Uruguay, uno de los países que presenta el menor índice de contagio covid-19. Podría decirse que es un paraíso, en medio de un mapa mundial desolador.

En la actualidad, en Uruguay, ya retornaron a la normalidad. Se incorporó el rubro de la construcción, se reanudaron las clases, se abrieron los centros comerciales, se permiten celebraciones de credos, y finalmente se autorizó la vuelta al trabajo en forma presencial.

Hoy, la Gran Logia de Uruguay cumple 164 años y el llamado a la prudencia se hace más visible que nunca. Un video institucional de saludo fraterno es el que llegará a cada uno de los 6000 Hermanos, de 109 Logias, que son parte de la Membresía. Además, un saludo al exterior como parte de esta apertura a la sociedad que es el nuevo sello desde hace unos años. Ello, a pesar que las Logias ya pueden trabajar en forma presencial con todas las precauciones: usar mascarilla, evitar contacto personal y ágapes. Las tenidas se realizan semana por medio en caso alguien se haya contagiado y tener la posibilidad de hacer una trazabilidad oportuna. Se exige un estricto control de asistentes, en caso la autoridad lo requiera.

“Los Masones más allá de las diferencias puntuales en temas o pertenencias, tenemos un basamento, un paradigma común. Me parece que el principal aporte hoy, es la serenidad y un mensaje de unión. De las crisis se sale en unidad, desde ahí podemos aportar a un rumbo que trascienda”, dijo Gran Maestro, José Garchitorena

Político Inactivo

Este abogado, Ministro de la Corte Electoral, que ha ocupado varios otros cargos relevantes, sabe que es un hombre público y por ello se anticipa a decir que hace 10 años que no participa en política partidaria. Tiene claro que su opinión no se puede confundir con la de Gran Maestro, que, además, por estatuto legal, es el representante de la Institución.

Ha tenido especial cuidado en que ello así ocurra y es probablemente una de las razones por las cuales ha sido re elegido para un nuevo período, de dos años, como Gran Maestro de la Gran Logia de Uruguay.

Esta estrictez que se ha autoimpuesto José Garchitorena dice relación, entre otras consideraciones, con la valoración de la sociedad a la transparencia. Hoy la Gran Logia de Uruguay realiza actividades externas, recibe autoridades y acepta la presencia en los medios de comunicación.

Eso no significa que esté ajeno a la contingencia. De hecho, si se debate algo en el Parlamento, se lleva el tema a los Hermanos, pero sólo a modo informativo, y no como tema de discusión o consideración masónica.

La apertura también se ha dado en la participación del Día del Patrimonio desde hace cuatro años. El Palacio Masónico de Montevideo, sede nacional de la Gran Logia de Uruguay, fue declarado monumento histórico nacional.

Caridad y Fraternidad

El promedio de edad de la Membresía es de 54 años, y sólo dos Hermanos se han contagiado en esta pandemia. Sin embargo, la salud anímica y sicológica de los Hermanos es un tema de preocupación y la plataforma zoom ha ayudado bastante porque permite estar en contacto, a lo menos, una vez a la semana, sobre todo, con los Hermanos mayores.

Eso significó que pudieron continuar con cursos de perfeccionamiento virtuales, todos los sábados, que permite la participación de todos los Hermanos de las 109 Logias.

En el ámbito externo, diseñaron un Fondo de ayuda voluntario y con eso han apoyado a diversas instituciones externas, como el Hospital Covid-19, asilos de ancianos y otras organizaciones.

La pandemia uruguaya

El 13 de marzo cuando aparecieron los primeros casos de covid-19, el gobierno decretó emergencia sanitaria. Hubo un cambio de agenda para reemplazarla por el manejo de la pandemia. Al otro día, el Gran Maestro recibía la llamada de la autoridad para informar que todas las actividades se suspendían y que por ende la Institución debía cerrar.

El Presidente Lacalle había asumido recién el 1 de marzo, apenas 12 días antes que se conociera el primer caso en Uruguay. De inmediato se suspendieron todas las clases, espectáculos públicos, centros comerciales y se persuadió a que la gente se quedara en casa, sin imponer cuarentena obligatoria.

En el plano social tomó medidas paliativas que fueran en ayuda de la gente que no podía trabajar. Según el Gran Maestro hubo clima de confianza en las autoridades y enormes consensos en los temas país relevantes. La opinión en Uruguay se manifiesta a través de los partidos políticos y la actitud de los actores políticos seguramente fue también un elemento que ayudó al manejo de la crisis.

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