La Piedra Filosofal.

Por. Anderson Carmona.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha observado la naturaleza, tratando de comprender cómo se comporta, como vive y cuáles son esos mecanismos con los que funciona, tratando de buscar respuestas a las preguntas más profundas que nos hacemos diariamente y aun seguimos buscando. Tratando de entender de donde venimos, quien o que nos creó y por qué estamos aquí, entre otros tantos cuestionamientos que nos sobrecargariamos de tan solo pensar en la infinidad de estas interrogantes.

Entra la observación y el cuestionamiento, empezamos un proceso de pensamiento, que nos llevan a conclusiones que dan paso a más dudas que respuestas. Así seguimos un ciclo infinito de búsqueda, donde cada hallazgo que encontramos, nos acerca más a la verdad, pero esta, se aleja mientras más nos acercamos.

Miles de años hemos pasado en este juego de escondidas, donde la mitología, el misticismo, las historias y más recientemente la ciencia, nos han brindado un abanico de posibilidades del cual aferrar nuestras creencias. Soñamos con descubrir el secreto para la vida eterna, el poder para transformar lo impuro en nobleza.

Encontramos una amplia variedad de historias, en la que vemos identificado el descender de este “poder” para materializar estos sueños, concebido por la divinidad, entregada a unos cuantos eruditos pero mortales seres humanos para que la desarrollaran en el que hacer de sus vidas y por lo tanto pudieran con ello atreverse a llegar más lejos de lo que pudieran hacerlo.

Desde que Platón plantea entre sus pensamientos, la existencia de una fuente primaria (primera cuestión) del cual derivan los cuatros elementos naturales (fuego, aire, tierra y agua) y algunos años más tarde, Aristóteles pensara que los elementos naturales, tenían 4 cualidades básicas (calor, frío, sequedad y humedad).

Hemos emprendido una búsqueda, para conseguir a través de procesos químicos, cambiar la naturaleza misma de los elementos en función del cambio en sus cualidades básicas para lograr la transmutación de elementos como el plomo en oro.

Para conseguirlo, hemos de hacernos con una ayuda, una sustancia, un elixir, que es la que le llamamos la piedra filosofal para combinarla con estos elementos impuros y de esta manera, en el proceso de combinación obtener oro puro.

Dicha sustancia, al descender de una divinidad, no la encontraremos entre los elementos de la tierra, por lo tanto no podrá ser hallada, sino que tendrá que ser creada. Creada a partir de otros elementos, dichos elementos no son claros en sus definiciones, ya que están ocultos detrás de un halo de oscurantismo y simbología, con este propósito, se buscaba que solamente pudieran ser revelados los misterios a los iniciados en el proceso. En el proceso del Opus Magnum o “Gran Obra”.

Alquimia le denominaron a este nuevo arte, pseudo-ciencia o protociencia, que nacía con un pie en el mundo espiritual y otro pie en el mundo material. Decimos que nacía entre dos mundos, ya que en el proceso de creación de la sustancia, los alquimistas, debían poseer primero: un profundo conocimiento de los elementos de la naturaleza y segundo, un profundo conocimiento espiritual, entre los cuales se encontraban la astrología, la filosofía, entre otras artes…

El proceso de creación de la piedra filosofal, para los que pudieran discernir los textos que contenían entre sus misterios los pasos a seguir, llevaba consigo un largo y arduo trabajo por desarrollar, al tener que trabajar hasta con pólvora, se evidencia un peligro mortal para los desconocedores y un recorrido de muchos años, llegando incluso a traspasar la labor, de maestros a aprendices para que continuaran la obra.

Una vez finalizada el proceso, si tomamos en cuenta las historias narradas de los personajes que dicen haber visto la piedra filosofal, podemos encontrar que se podrían crear dos tipos de piedra, una blanca que transmutaría los metales impuros en plata y otra roja que trasmutaría los metales impuros en oro.

Si esto era posible, al considerar el oro como un metal perfecto, que no se corrompe ni oxida al pasar del tiempo. Se considero la posibilidad de aplicar las mismas teorías y prácticas en los seres humanos, al tener que beber una porción de la piedra filosofal, se dice que, el que la bebiera, sanaria inmediatamente cualquier enfermedad que pudiera tener e incluso obtendría una vida infinita.

Esta era una práctica tan popular y fascinante de la época que muchos osaron de atribuirse el poder de crear la piedra filosofal, pocos lo conseguian y eran asesinados. Sin embargo, a pesar de no conseguirlo, los que tenían la oportunidad de intentarlo, aprovecharon el tiempo para hacer descubrimientos y avances significativos en lo que hoy conocemos como la ciencia de la química.

La piedra filosofal, ha venido a enriquecernos culturalmente como humanidad, con el sueño de buscar la inmortalidad, la sanación y el enriquecimiento tanto material como espiritual, que lamentablemente los profanos que abusaban y engañaban a las personas al proclamarse alquimistas, cuando realmente no lo eran y a partir del surgimiento del método científico, la práctica del opus magnum ha caído en desuso.

Podríamos pensar, que cierto oficio, como el de conseguir oro a partir de elementos más impuros, sería ciertamente imposible. Sin embargo, se ha demostrado científicamente, por casualidad como suelen ocurrir ciertas cosas, que con energía nuclear y no tanto con ciencia química, se puede lograr la transmutación de algunos elementos en oro verdadero. Esta práctica requiere cantidades ingentes de energía nuclear y procesos de purificación del oro, que termina siendo inviable económicamente para continuar haciéndolo.

Cómo conclusión y opinión personal, considero que tenemos en nuestras manos, un claro proceso del cual nos podemos basar para conseguir transmutar a nivel espiritual lo vulgar a lo noble, lo impuro a lo puro, lo imperfecto a lo perfecto. Dando consigo, resultados también a nivel material, ya que siguiendo el principio hermético de la correspondencia, como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera.

A lo mejor no podamos conseguir la inmortalidad, la sanación inmediata o el enriquecimiento material, de manera tan práctica y globalizada al ser estos, procesos medievales, que se escabullen a quienes no puedan identificar entre sus misterios, las sendas correctas que los conduzcan al proceso de la gran obra.

A pesar de ello, creo en una consciencia universal, de la cual todos estamos conectados en nuestros pensamientos y al aplicar, este proceso de la trasmutación, en nuestras propias vidas, identificando nuestros vicios, buscando los materiales para crear nuestra propia piedra filosofal y combinando estas impurezas con el elixir creado en nuestros templos interiores, obtendremos realmente nuestro oro purificado.

Un oro purificado, que no solamente quedará en nosotros, sino que también podrá ser transmutado a otras vidas, a otras almas, a otros templos interiores. Al aportar nosotros a esta consciencia o red universal los conocimientos adquiridos al realizar el proceso de trasmutación y ser absorbido por los demás, considero que en ese momento, podremos empezar a ver avances tecnológicos significativos que nos acercarán cada vez más a los sueños más ambiciosos que como humanidad,  hemos tenido

 

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