Los 7 Pecados Capitales.

En el siglo XIV una lengua romance tomaba fuerza en Italia sobre otros dialectos de la
región, desarrollada en la Edad Media, se imponía gracias al prestigio de importantes
escritores como: Francesco Petraca, Giovanni Boccaccio y Dante Alighieri; más de un
siglo después con el auge de Maquiavelo, ratifica la dignidad del toscano como “lengua
literaria” de Italia, el paso de la historia hasta la modernidad, hace que el toscano se
diluya con el trasegar del tiempo, dejando al italiano moderno como lengua oficial.

En el núcleo de esta revolución cultural, estaba La Divina Comedia, obra escrita por Dante
Alighieri, este poema fue durante siglos el único medio de unidad intelectual y moral en
una Italia que estaba dividida en varios estados y dialectos. Dante con su obra, logró la
unidad entre italianos, todos de alguna forma deberían comprender el toscano para
entender de primera mano lo que Dante nos quería decir con este poema.

A este punto quiero llevar esta reflexión, para comprender a fondo los pecados capitales,
no lo podemos hacer desde una perspectiva netamente conceptual, tendríamos la forma,
mas no la esencia del significado; debemos hacerlo desde el ámbito filosófico y teológico
para poder llegar a la profundidad que deseamos. La obra que por excelencia aborda los
pecados capitales en estos sentidos es justamente la Divina Comedia, siendo mas
específicos, el capítulo dedicado al Purgatorio.

“Ahora la navecilla de mi ingenio, que deja en pos de sí un mar tan cruel, desplegará las
velas para navegar por mejores aguas; y cantaré aquel segundo reino, donde se purifica
el espíritu humano, y se hace digno de subir al Cielo.” Es parte del primer párrafo que
relata Dante, cuando por fin sale del infierno de la mano de su maestro Virgilio y llega al
Purgatorio.

Con esta simple frase, Dante nos dice el significado de lo que en verdad es un pecado
capital, en síntesis se define como pecado capital a todo vicio o deseo que va en contra
de la moral cristiana, y se le llama “capital” porque es el inicio o la puerta hacia otros
pecados más graves. Mas sin embargo, si logramos deshacernos de estos, podremos
llegar al paraíso.

Virgilio le dice a Dante, que para superar el Purgatorio, deberá purificar su alma, pasando
por las 7 gradas, cada grada representa un pecado capital. Virgilio también le explica, que
solo llegan al purgatorio aquellas almas que pueden rectificar su camino, solo así tienen la
opción de ir al cielo. A continuación enumero las 7 gradas, con los debidos castigos para
purificar el alma:

1ra Grada – Soberbia u Orgullo: El castigo para los soberbios será cargar pesadas
piedras, para que su cabeza siempre esté inclinada, solo así lograran ser humildes.

2da Grada – Envidia: A los envidiosos se les coserán los ojos con alambres de hierro,
para que nunca más se fijen en lo que ven, y aprendan a escuchar con respeto. Es el
mensaje a la humanidad, para que afiancen su empatía con los demás.

3ra Grada – Ira: Los iracundos deberán caminar sobre fumarolas de acre, es símbolo del
efecto que puede llegar a tener el enojo con otras personas. La mejor forma de combatir
este pecado, es forjando nuestra paciencia con todos nuestros semejantes.

4ta Grada – Pereza: El castigo para los perezosos será el trabajo constante, nunca
descansarán; el mensaje es obvio, en nuestra vida debe haber proactividad constante
para evitar caer en este pecado.

5ta Grada – Avaricia: Los avaros y amantes de lo material, permanecerán en el suelo, sin
posibilidad de malversen, con el fin de que se valoren mas a sí mismos, sin necesidad de
tener cualquier objeto material en sus manos. La avaricia se combate con generosidad,
dar y entender a los demás.

6ta Grada – Gula: Todos aquellos que no están satisfechos al comer, beber o en su
defecto, viven de los excesos; deberán morir de hambre ante arboles llenos de frutos
que nunca estarán a su alcance. Es un llamado directo a la templanza y moderación qué
debemos tener como seres racionales.

7ma Grada – Lujuria: Las almas cuyo deseo sexual está mal encaminado, deberán
cruzar incesantes llamas si quieren pasar al otro lado. Acá debo hacer un paréntesis,
cuando Dante decide purificar su alma de este pecado, el miedo lo invadía, al cruzar las
llamas, se encontró con Beatriz, quien lo esperaba en el paraíso, y quien fue la mujer a
quien siempre amó. Beatriz en la vida real era la que Dante siempre veneró, era su amor
platónico, pero ella se casó con otra persona, sin darle tiempo a Dante de declarar su
amor.

Betriz muere joven, se estima que fue antes de escribir la divina comedia, y es a
ella a quien va dedicado el capítulo del paraíso, para Dante era un alma pura. Con este
cruce de metáforas, el autor pretende darnos luz, la lujuria nunca va a ser el sendero para
encontrar el amor; debemos sobreponernos a ella y dar nuestra sexualidad solo a quien
amamos, de esta forma encontraremos el amor verdadero.

En el siglo V el sacerdote Juan Casiano y su maestro Evagrius en Nitria, postularon 8
pecados capitales, posteriormente el papa Gregorio I, se basa en estos 8 pecados, para
elaborar los 7 pecados capitales que hoy conocemos, se destaca que Gregorio I saca de
la lista la tristeza, la desestimó como pecado capital.

En mi opinión personal, esta estimación está mal hecha, todos en algún momento de nuestras vidas nos podemos
sentir tristes, pero cuando este sentimiento se mantiene presente, es un claro indicio de
que somos mal agradecidos con la vida y con Dios, por lo tanto debió seguir siendo
considerado como pecado capital.

Por último quiero puntualizar en el momento en que Virgilio le explica a Dante la
distribución de las gradas en el purgatorio, las cuales van del pecado más grave (la
soberbia), hasta el pecado menos grave (la lujuria). La soberbia es grave, porque
automáticamente estamos anulando a nuestro semejante, en este sentido también
podemos intuir que el ateo es alguien soberbio, ya que desconoce la existencia de que en
el universo puede haber alguien superior a nosotros.

El Infierno por otro lado está dividido en 9 círculos, siendo el noveno aquel que está en el
centro de la tierra, donde están aquellas almas que han cometido el pecado más grave de
todos, la traición. Acá radica la gran diferencia entre un pecado capital y un pecado grave.

Nosotros en nuestras vidas siempre cometeremos faltas, errores o pecados, el pecado se
vuelve grave, cuando es recurrente, está bien sentir ira o en algunas ocasiones tener
pereza, pero nos debemos cuidar siempre de la frecuencia de estos actos, ya que es allí
donde la persona virtuosa se verá comprometida. Por otro lado, faltar a nuestra palabra,
es algo que el ser humano no se puede permitir, no sólo le está faltando a alguien, si no
también a sí mismo.

Finalizo con una frase cuyo autor no encontré, pero engloba el
significado de estas palabras:

“No hay pecado más vergonzoso que engañar a quien cree en ti”

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