Los Miedos en el ser humano.

Puedo decir en este escrito, que los miedos en el ser humano se dividen en aquellos que pertenecen a los hombres, a las mujeres o a ambos, y que proceden de la niñez, pasan a la juventud y llegan hasta la vejez.

Los miedos son sensaciones desagradables provocadas por la percepción de peligro real o imaginario. Nos los han brindado nuestros padres, amigos o familiares desde pequeños; la razón es modelar nuestro comportamiento en la aplicación de normas familiares o sociales. Es decir son una consecuencia de nuestros ancestros.

Quizás la religión, la filosofía y la ciencia misma sean una respuesta a esos miedos comunes y una forma de conjurarlos.

  • La muerte y a los lugares desconocidos.
  • La pérdida de autonomía.
  • Soledad, uno de los miedos comunes.
  • A enfermar o sufrir una mutilación.
  • Perjuicios al ego.
  • A animales como los ratones, las arañas, las mariposas las cucarachas, los moscos, las culebras.
  • Miedos a animales mitológicos o seres extraterrestres.

Desde cuando el ser humano tiene conciencia, ha tenido una serie de sentimientos dentro de los cuales el más destacado es el miedo.

El miedo, comenzó siendo algo positivo en las sociedades prehistóricas, que salvaguardaba a nuestros antecesores de peligros como los depredadores, las inclemencias del tiempo y demás amenazas, colaborando así en la supervivencia de la especie.

A medida que las sociedades fueron avanzando, las teorías sobre los temores fueron creciendo paulatinamente a estas, siendo utilizado en muchas ocasiones por los grandes poderes para controlar a las masas o para moldear a las poblaciones a su antojo.

Un ejemplo claro de esto fueron las grandes políticas autoritarias, que se apoyaban en el terror para asentar sus mandatos, como el nazismo que asoló Europa durante los años 30 y 40 del siglo pasado, que basó gran parte de su poder en el miedo. También la fundación de terrores en contra de otros colectivos o etnias ha ayudado a la consolidación de sistemas políticos, demonizando y achacando males y peligros a diversos grupos que en muchas ocasiones distaban de encarnar las características que se les atribuían.

El miedo es una sensación angustiosa provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

Es una reacción que comienza con un estímulo estresante y termina con la liberación de sustancias químicas que causan, entre otras cosas, que el corazón y la respiración se aceleren o que el cuerpo se ponga tenso. El miedo suele provocar comportamientos propios de la respuesta de estrés y una respuesta conocida como de lucha o huida.

Hay miedo a la soledad, a las alturas, a la muerte, a los ruidos fuertes e inoportunos, que comienzan con los sustos y luego invaden todo el comportamiento del ser humano, miedo a la oscuridad, miedo a las tormentas, a determinados animales, a ciertos olores e incluso miedo a recuerdos catastróficos de experiencias vividas en el pasado. Pueden desencadenar miedo, terror o pavor y a veces puede llevar a la muerte de las personas.

El miedo nos pone en alerta y nos impulsa a tomar decisiones en situaciones extremas. A medida que suceden los hechos que nos dan miedo, desarrollamos una respuesta, se activa un pequeño órgano llamado amígdala, el cual podríamos considerar como el centro de identificación del peligro.

A partir de ahí, la mente entra en el juego y tomamos decisiones. “Uno de los primeros órganos en ser avisados es el corazón que latirá con mayor rapidez para enviar más oxígeno a través de la sangre” explica Rocío Pomares, psicóloga deportiva y de la salud. Además, “la sangre aumenta su capacidad de coagularse por si se produjera alguna herida y los circuitos sanguíneos se reactivan y fluyen con mayor velocidad especialmente hacia las extremidades para prepararnos para la huida y hacia el cerebro, para mejorar la toma de decisiones y pensar con mayor rapidez” apunta. El objetivo es prepararnos para lo que va a suceder, pelear o huir.

 

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