Vida y obra de Giordano Bruno

Celebre figura de la historia, recordado por sus polémicas declaraciones, en las que afirmaba que el sol era una estrella y existía un número infinito de universos en los que posiblemente existían seres inteligentes. Un hombre de firmes principios, lo cual demostró al hacer tales afirmaciones en una época en la cual la “Santa inquisición”, tenía tanto poder e influencia. Y aún más siendo el miembro de la orden de los dominicos, ramificada de la misma iglesia católica.

Retrato de Giordado Bruno en ‘Opere’:

Autor: Wellcome Images

Giordano Bruno nace en el año 1548 en Roma. Comienza estudiando en Nola, pero en 1562 se traslada a Nápoles, donde recibe lecciones de Giovanni Vincenzo de Colle en el Studium Generale y de Téofilo da Vairano en el monasterio agustino de la ciudad. En junio de 1565 ingresa en la Orden de los Dominicos, en el monasterio de Santo Domingo Mayor de Nápoles. En 1572 es ordenado sacerdote y en 1575 recibió el título de doctor en Teología. Sus problemas comenzaron durante su adoctrinamiento. Fue procesado por rechazar tener imágenes de santos en su celda y aceptar solo el crucifijo. Más tarde se le abrió un nuevo proceso por recomendar a otro novicio que dejase un libro sobre la vida de la Virgen y se dedicase a leer otras obras más importantes. En marzo de 1576 huye del convento, sin esperar a que terminase la causa.

Durante muchos años Giordano viajo por Europa, ganándose la vida enseñando a niños gramática, y a su vez dedico mucho de su tiempo al estudio, siendo tremendamente influenciado por el pensamiento y obra de Nicolás Copérnico, lo que le causo el rechazo de los católicos. Escribió muchos trabajos en latín sobre cosmología, física, magia y el arte de la memoria (fue uno de los grandes representantes de la tradición hermética). Bruno creía que la Tierra giraba alrededor del Sol y que la rotación diurna aparente de los cielos es una ilusión causada por la rotación de la Tierra alrededor de su eje. Bruno también sostuvo que, porque Dios es infinito, el universo podría reflejar este hecho. Considero que ante tales afirmaciones demostraba ser un hombre adelantado a su época con gran raciocinio del mundo que lo rodeaba.

Monumento a Giordado Bruno:

Autor: Blackcat

La Inquisición veneciana lo encarcela el 23 de mayo de 1592 y es reclamado por Roma el 12 de septiembre. El 27 de enero de 1593 se ordenó el encierro de Giordano Bruno en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano. Estuvo en la cárcel durante ocho años mientras se disponía el juicio. El proceso fue dirigido por el cardenal Roberto Belarmino, canonizado en 1930 por la Iglesia católica, y quien años después, en 1616, llevaría el similar proceso contra Galileo Galilei. Lo habitual era ejecutar al acusado de herejía (siempre que este se retractara en el último momento) y después quemar el cuerpo. En el caso de Giordano Bruno, tras una condena de más de ocho años, fue quemado vivo el 17 de febrero de 1600 en el Campo de Fiori Roma.

Durante todo el proceso fue acompañado por monjes católicos. Según testigos presenciales, fue “despojado de sus ropas, desnudado y atado a un palo”; además, llevaba la lengua “aferrada en una prensa de madera para que no pudiese hablar” Una aberración y barbaridad.

Según Isaac Asimov, su muerte tuvo un efecto disuasorio en el avance científico de la civilización, particularmente en las naciones católicas; pero, a pesar de esto, sus observaciones científicas continuaron influyendo en otros pensadores, y se le considera uno de los precursores de la Revolución científica.

Cabe destacar que Giordano Bruno fue una de las figuras más celebradas por la Masonería Italiana del XIX coincidiendo en el derecho de todo ser humano a pensar libremente. ¿Por qué como masón debo recordar y celebrar a este ilustre personaje de la historia? Y la respuesta a esta pregunta es que sin ser iniciado en los conocimientos de la masonería, Bruno en sus disertaciones refleja un pensamiento profundamente masónico. Para aquel genio todo es la emanación del uno, lo que en la masonería llamamos el Gran Arquitecto del Universo. Era parte de su método enseñar que recordar es entrar en la esencia de las cosas, volver a pasar por el corazón. Lo que se recuerda permanece vivo.

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