VIDA Y OBRA DE HENRY FORD

Varios de nosotros alguna vez hemos escuchado hablar de Henry Ford y su legado en el mercado automovilístico; es ampliamente conocido que fue fundador de la compañía Ford Motor Company y pionero en producción masiva de automóviles, lo que lo convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo. Sin embargo, muy pocos saben que Ford fue masón. Al respecto, en una entrevista para el magazine La Vanguardia, Oscar de Alfonso (Gran Maestro de la Gran Logia de España) aseveró que: “La masonería está por el progreso científico y moral, pero realmente en la industria y la economía ha habido grandes masones, como el primer astronauta en pisar la luna, el norteamericano Buzz Aldrin; Henry Ford el fundador de la compañía automovilística Ford Motor Company; Winston Churchill, primer ministro inglés, etc.” Es por eso que en el presente ensayo se abordarán los aspectos relevantes de la vida de Henry Ford, no sólo visto como aquel exitoso empresario automotriz sino también desde una perspectiva casi desconocida pero que fue real: su pertenencia a la masonería.

Ante todo, es oportuno precisar que nació en una familia muy pobre el 30 de julio de 1863 en una granja en Dearborn, Michigan (Estados Unidos). Desde que era muy niño mostró interés por la mecánica y su padre William Ford no se opuso a esa vocación, a pesar que se dedicaban a la agricultura. En 1873, cuando visitaron Detroit, vio por primera vez un vehículo que no era tirado por caballos, es decir, un automóvil impulsado por vapor, lo cual lo inspiró a que más adelante deje de ser granjero y se inmiscuya en la mecánica. A los 25 años trabajó en un taller de relojería y como mecánico de máquinas de vapor, adquiriendo vasta experiencia. También laboró en la Edison Illuminating Company (fundada por Thomas Edison) y fue ingeniero jefe de la misma.

Fue así que en 1896 terminó su primer “coche sin caballos”, el cual había sido diseñado y fabricado en sus ratos libres. En 1903 fundó la Ford Motor Company con otros socios, con quienes tuvo divergencias lo que propició que compre la mitad de las acciones de la compañía para hacerse con el control. Posteriormente, puso a la venta el Ford T, cuyo diseño era sobrio, permitía y conducción fácil y práctica comparado a otros vehículos y tenía un precio bajo ($ 850), lo que marcó un hito en la industria y en el transporte en Norteamérica, ya que promovió que los automóviles dejen de ser exclusivos de las clases altas y pasen a ser bienes de consumo general. Ello convirtió a Ford en el padre de las modernas cadenas de producción aplicadas a la producción en masa.

Finalmente, tras obtener 161 patentes registradas en Estados Unidos y amasar una gran fortuna, falleció el 7 de abril de 1947 (dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial), a los 83 años de edad en su país natal. No obstante, lo anterior, es oportuno acotar que Ford fue un supremacista blanco y antisemita, simpatizaba con el nazismo. Y es que, en 1918 su secretario personal (y también uno de sus colaboradores más cercanos) Ernest Liebold compró The Deadborn Independent, un periódico semanal para que el magnate publique sus opiniones, las cuales para 1920 ya eran de índole antijudía. Dicho diario publicó Los Protocolos de los Sabios de Sion y los artículos de Ford compilados en la obra de cuatro volúmenes titulada “El judío internacional”, la cual fue leída por Adolfo Hitler, ganándose su admiración, a tal punto que el Führer lo mencionó en múltiples oportunidades en Mein Kampf (Mi Lucha) y aplicó al Volkswagen ciertas características del Ford T. Es por eso que, en 1938 el cónsul alemán en Cleveland (Estados Unidos) condecoró a Ford con la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana, la cual era la condecoración más alta que un extranjero podía recibir de la Alemania Nazi. Previamente, Ford fue demandado por el abogado judío (y también activista cooperativo estadounidense) Aaron Sapiro, como represalia a los comentarios antisemitas del periódico, lo que hizo que el empresario lo cierre en 1927.

Ahora bien, en cuanto a la perspectiva biográfica desde la masonería respecto de Henry Ford, se encuentra que en 1894 fue exaltado a Maestro, en 1928 fue declarado miembro honorario de la Logia Zion N° 1, en 1939 fue declarado Miembro Vitalicio de su Logia Palestina N° 357 (Detroit) y en 1940 recibió el supremo grado 33. En efecto, en las Actas del Supremo Consejo para la Jurisdicción Masónica del Norte consta que en la Reunión Anual del Rito Escocés, realizada en setiembre de 1940 en Cincinnati, George E. Bushnell, Diputado del Estado de Michigan:

“presentó el nombre de Henry Ford, de Dearborn, Michigan, para recibir los grados del Rito del Cuarto al Vigésimo Segundo, inclusive, y posteriormente, el Trigésimo Tercer Grado, y solicitó el consentimiento unánime para votar sobre esta nominación… Se accedió a la petición y se extendió la votación y, resultando claro, se declaró elegido a Henry Ford para recibir los grados del Rito del Cuarto al Vigésimo Segundo… y el Trigésimo Tercer grado después de haber sido creado un Sublime Príncipe del Real Secreto [Grado 32]”.

Cabe precisar que lo antes descrito sucedió el 6 de diciembre de 1940, cuando Ford tenía 77 años de edad, de tal manera que había sido masón durante cuarenta y seis años desde que fue aceptado en la Logia Palestina N° 357. En aquel día, el Supremo Consejo instaló una reunión de índole especial para otorgar el Grado 33° a Henry Ford en el Templo Masónico de Detroit. Esta reunión comenzó a las 21:00 horas y concluyó a las 23:45 horas. Entre los asistentes se encontraban John W. Bricker, Gobernador de Ohio (Grado 33°); el Gran Soberano Comendador del Supremo Consejo de Canadá, John A. Rowland (Grado 33°); el Gran Soberano Comendador de la Jurisdicción Masónica del Norte, Melvin M. Johnson (Grado 33°); y, el ya mencionado Diputado de Michigan, George E. Bushnell (Grado 33°). Como prueba de lo anterior, existe una fotografía que fue tomada en dicha reunión especial, en la que precisamente figuran John W. Bricker, Joh A. Riwland, Henry Ford, Melvin M, Johnson y George E. Bushnell. Esa foto se encuentra en la colección del Museo y Biblioteca Masónica del Rito Escocés (Scottish Rite Masonic Museum & Library) https://www.srmml.org/, y también aparece en el libro A Sublime Brotherhood: Two Hundred Years of Scottish Rite Freemasonry in the Northern Masonic Jurisdiction. Es de notar que Ford no dejó publicaciones de índole masónica, a diferencia de sus opiniones antisemitas publicadas en su periódico, las mismas que tuvieron muchísimos lectores y que aún se pueden encontrar en algunos sitios web.

Por tanto, no cabe duda que Henry Ford dejó un gran legado ya que revolucionó la industria automovilística al popularizar la fabricación en serie a gran escala, lo que lo convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo en su época y en un referente de la innovación empresarial, siendo todo ello “su rostro más conocido”. En contraste, fue una persona antisemita, lo que motivó sus publicaciones antijudías en The Dearborn Independent, compiladas en El judío internacional que inspiraron a Hitler. No obstante, muy pocos saben que Ford también fue masón desde muy joven y obtuvo el Grado 33° a pesar de su avanzada edad, tal como consta en las Actas del Consejo Supremo para la Jurisdicción Masónica del Norte, aunque no redactó literatura masónica alguna.

aplicaciones para ligar completamente gratisconocer gente por aficionessura central de citas online

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.